martes, 9 de octubre de 2007

papi




You do not do, you do not do

Any more, black shoe

In which I have lived like a foot

For thirty years, poor and white,

Barely daring to breathe or Achoo.

Sylvia Plath. Daddy.


nadie nunca sabrá todo lo que lo quiero, todo lo que lo admiro, todo lo que le temo, cuánto lo respeto, lo contradigo y lo defiendo. nadie podría imaginarse siquiera cómo he dibujado mi vida a pulso para que él me quiera de vuelta más de lo que ya me quiere. porque soy su hija. porque soy su hija he heredado su rigor en mis células. y porque soy su hija me he rebelado al poder, a la institución. sin mi padre, no hubiera escrito. eso ya lo sé. de eso no se habla. porque sin mi padre nunca hubiera levantado la cabeza. nunca hubiera cruzado mi propio umbral o límite. nunca hubiera podido siquiera balbucear una palabra de desaliento o desesperación. y nunca hubiera conocido el amor así como lo he conocido, pues gracias a él me he enamorado profundamente, gracias a sus retos, sus prohibiciones y sus desarreglos me he entregado a lo imposible, con una terca disposición, con una tozudez sin réplicas.

una vez, de niña, pisé a un perro. por la calle donde vivíamos caminábamos hacia la panadería. era verano. el perro me quiso morder. yo me encaramé a su pierna. mi padre me levantó en brazos y me salvó. desde ese día fue mi héroe. ya lo era por su profesión, porque era policía, porque sabía de huellas digitales, porque era distinto al resto de los padres que conocía. era serio. daba miedo. era regio. recuerdo cuando lo acompañaba al cuartel de la policía. sin ser soberbio, a nadie le bajaba la mirada. nunca lo vi ser condescendiente con un superior. siempre miraba a los ojos. les sonreía con desapego, casi por obligación. sentaba en su mesa a los conductores que tenía. no discriminaba por su grado o rango. no le conocí amigos, sólo compañeros de trabajo. con los años, no se sabía su inclinación política. era todo un misterio. trabajaba y estudiaba sin cesar. era terco. cuando decía que no, era no. sin dar explicaciones.

en mi adolescencia tardía recuerdo haber llorado de impotencia porque no me dejaba comprender sus negativas. recuerdo el día después de que me habían pateado, cuando él me llamó a la mesa, me hizo sentar frente suyo y dijo: tú no tendrás nada de mí si no dejas a niño. ese niño, como él decía, con tanto desparpajo, con tanto poder, era el pololo de turno. yo quedé iracunda, confusa. cómo sabía que él no era para mí? cómo intuyó que la noche anterior, entre idas y venidas, gritos por los pasajes cercanos a la plaza italia, me habían dejado llorando sola en la calle tomando una micro al amanecer? cómo lo supo? recordé esa típica película de los diez mandamientos en la que decían algo como: todo padre sabe cuando su hija comienza a dormir con otro hombre. él lo sabía. no sé cómo. nunca se lo he preguntado, me ha faltado el valor.

cinco días después de su cumpleaños quiero decirle, quisiera decirle a mi padre, you do not do, you do not do, con la misma música que sentí la primera vez que leí el texto de sylvia plath o mejor; quisiera escribirle poemas hermosos, canciones desintegradas por todo lo que sé de él, por cómo he aprendido a conocerlo de las formas más extrañas y complejas. como por ejemplo, cuando en una clase de criminalística sentí que lo entendía, que comprendía por fin a mis veintisiete años su manera de ser. o una vez que íbamos solos en su auto conversando y traté de explicarle que lo perdonaba, que lo quería, que ya sabía que él sabía lo que yo necesitaba, pero no pude. sólo lo miré, no sé qué le dije, pero creo que él entendió, entendió que somos iguales; sólo que yo soy más radical que él, más rabiosa que él, más rebelde, más caprichosa, más yo.

y eso nos hace perfectamente parecidos.




(elegí la fotografía, porque el punctum está en la boca de mi padre, quizás algo decía, o se creía un poco galán. él tenía treinta años entonces. la foto fue tomada en españa. él vivió un tiempo ahí, antes de que yo naciera. regresó a chile un 30 de mayo de 1979,

tal como dice la historia.

yo nací un 2 de junio.

me gusta decir que nací de la impresión que le produjo a mi madre

el regreso de su amor.

y también me gusta pensar que quería conocerlo,

que supiera que era una hija y no un hijo,

la primogénita, la que le iba a salir peor o mejor, todo al mismo tiempo).

6 comentarios:

Angela dijo...

que bello Paula... me dio nostalgia de mi padre. te acuerdas lo que conversábamos el otro día en tu casa? de los amores? de los padres? está todo relacionado, verdad? el perdón al padre, el amor al hombre...

Angela dijo...

creo que todo es parte de una catársis..

Verónica Cento dijo...

paula

muy emotivo.
en verdad que me dejaste sin mucho que decir, no porque no tenga que decir, sino porque no puedo decirlo.
lamentable tener la palabra en la boca y no saber usarla.

mas bien hago silencio...

un abrazo

[][][]Μεδούσα[][][] dijo...

hermosoooooooooooooooooooooooooo
papi!!!
que lindo nombre!!!
nada que decir!!!

hermoso
hermoso
hermoso
tu eri hermosaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
te requierooooooooooo
jona

Mario dijo...

La idea es hacer llora al mundo!! Te pasaste... ojala algún día se lo digas a él, así, de verdad.

rodrigo dijo...

qué fuerte: me encantaría poder escribirle a mi padre con el valor con el que lo hiciste: abrazo paula: rodrigo