domingo, 1 de julio de 2007

perversa luna de hiel


la madrugada del viernes, volví a ver la película de polanski. elegí un lugar impreciso: el límite entre el baño y mi pieza. porque pasé muchos minutos así, de pie, mirando cómo la pareja ideal entre mimí y oscar se desmoronaba lentamente. me interesó la figura de mimí más que ningún otro personaje. oscar es la típica alegoría masculina, pelotudo a más no poder, que no sabe qué le pasa, que anhela lo que no posee, como la escena en que mimí duerme en la cama y oscar mira con binoculares hacia un parís bullente de fiestas, sexo y alegría. y dice algo como: ahí estaba ella, con toda su hermosura, blabla; pero él quería eso otro, de tan fácil acceso, pero de un aura prohibida y, por lo mismo, tentadora.
el personaje de mimí y sus matices, trastorna. de bailarina con zapatillas de lona blancas, las mismas que volvemos a ver en los pasajes en los que mimí se hunde frente al imponente (e impotente) oscar, pasa luego por la amante perfecta, voluptuosa, fiel y entregada a su tiger. posteriormente, cuando dejan el espacio privado del departamento y comienzan a salir de noche, ella se siente deseada y comienza a expandir esa voluptuosidad en la pista de baile, en el gesto de mostrar su cuerpo y su feminidad. es así como oscar la observa, el deseo se desvanece y comienza el ocaso de la relación.
luego mimí, se convierte en la esclava de oscar cuando él, luego de haberla sacado de su vida, la vuelve a aceptar, pero con la pérfida condición del eterno infierno, como él dice. esto comienza cuando oscar regresa a su departamento después de una noche de juerga y encuentra a mimí durmiendo, con sus zapatillas de lona blancas, en el choapino de entrada. así, el director nos presenta a la mujer-perro, su futuro y su caída.
lo que sigue es innarrable. mimí y su cara blanca. mimí y los granos. mimí hace el aseo. mimí es humillada en una fiesta. polanski recorre todas las formas posibles de vejar a una mujer. pero luego la vuelve a posicionar, porque después del viaje sin retorno, mimí regresa con aires sadomasoquistas para hacerse cargo de oscar. así, se masculiniza y le devuelve a oscar cada humillación, pero por qué parece que es más cruel? será porque como espectadora me resultó más chocante ver a oscar en silla de ruedas, mirando como baila mimí con su galán negro? ahí es cuando mimí destruye todo lo que quedaba y se yergue como la triunfadora de la perversidad.
en el barco, el espacio donde se narra toda esta historia de amor, mimí es la figura de la histérica, la enloquecedora de hombres que finalmente no se queda con ninguno. pero es enternecedor el momento en que se celebra el año nuevo y ella con los ojos llenos de lágrimas, profundamente conmocionada saluda a oscar. es como si debajo de todo el aparataje del vestido de gala, se encontrara calzando las zapatillas de lona blanca. sólo es un segundo y luego vuelve la pescadora de hombres, que al ritmo de la canción de bryan ferry "slave to love" decide quién será su presa: la que ha decidido abordarla sin la seducción burda que muchos estilan. en ese momento es cuando comienza la tormenta, la tripulación enloquece y mimí se escabulle con su nuevo amor.
cuando terminó la película, me sentí mejor, aunque pensé que tendría pesadillas. pero no las hubo. sólo fragmentos de un sueño impreciso, donde oscar podrían haber sido tantos, donde mimí podría haber sido yo.
***
(elegí la fotografía, porque me causó tanta gracia el humor terrible y negro de polanski, como la escena retratada, en que la pareja cumple el infaltable rito de ir al parque de diversiones y él dispara y da todos los tiros, ella se ríe, él gana y ella elige el osito y se alejan abrazados. luego, esa misma puntería al final de la película nos hace pensar en que los parques de diversiones son, invariablemente, lo más retorcido y truculento, ever).
***

4 comentarios:

Viginia Alejandra dijo...

... oscar es la generación perdida, aquel que se vio en un mundo adulto, pero; ahi esta siendo un adolescente patetico perdido dentro de un acensor, en el cual el tablero son las damas... que ven en el sus anhelos de madres....

Angela dijo...

Todo en imágenes. Flashes de la película que alguna vez vi, siendo muy niña aún... me trae tantos recuerdos de mi amiga muerta, más que de la película en sí. Creo que me gutaría verla de nuevo, desde una perspectiva de mujer.

Diego Vidal dijo...

Buena reseña de una de mis peliculas preferidas. Felicitaciones.

Lorenzo Carvajal dijo...

Arte poético sobre arte cinematográfico, vale la pena, en mi juventud vi esta película y jamas la olvidé, de hecho escribí unos pensamientos poéticos acerca de ella y la escena del baile. Me embrujó y quise plasmarlo, eso se perdió, al igual que mi juventud. Por eso quisiera verla de nuevo ahora ya maduro, con otras ideas y con mi cabeza ya con canas.