lunes, 2 de julio de 2007

lo li ta


tengo la manía de dormirme con el televisor encendido. y la madrugada del lunes, volví a encontrarme con lolita. traté de verla mientras me quedaba dormida y de pronto me desperté cuando humbert humbert, como narrador en off de la película de adrian lynne, dice: señoras y señores del jurado; ni siquiera fui su primer amante. qué enternecedor y qué cruel. y esto, pienso, nos ocurre porque tenemos frente a nuestros ojos la más pura e indolente pedofilia, pero pasada por el cedazo de la literatura, de la belleza y el cuerpo pequeño, violento y a ratos masculinizado de dolores haze, la malvada lolita. o la inocente. o la perversa. o la niña. o la mujer. porque son muchos los matices que lynne, a partir de la novela de nabokov, recorre en su película. así como humbert humbert y lolita recorren américa, o como humbert en los hoteles recorre el cuerpo de lolita; y así es como recuerdo una de las tantas lecturas que escuché sobre el libro "lolita": la vieja europa devastando a la joven y bullente américa.
la imagen de dolores pintándose los labios (la fascinación por sentirse mujer) o lolita entregando sus pies para que humbert le sacara los zapatos (la adoración de la que es objeto) es perturbadora para el espectador, quien se pregunta constantemente: quién es la víctima? y quién el victimario? qué sustenta el relato de este discurso amoroso? la aberración que comete un hombre con esta niña? o la entrega de la nínfula al capricho de su amo?
son ensordecedoras, entonces, cada una de las palabras que deletrea la voz de humbert e inquietantes los gestos, la dulzura que entrega jeremy irons en la interpretación de este monstruo. porque en el libro humbert era un monstruo que drogaba y vejaba sin cesar a la tierna lolita. pero en el cine humbert humbert es el sujeto amoroso. el que sufre y se deja llevar, mientras dolores es el objeto de la fascinación y el encanto. la dualidad de la niña nínfula que se sabe bella y poderosa; pero que cuando viste jeans y una camisa a medio abrochar es simplemente lo, como describe nabokov en el inicio de su libro.
no vi la película entera. pero me dormí con la sensación de que sólo bastaron tres sílabas para atrapar y seducir: lo-li-ta.

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(elegí la fotografía, porque el punctum está en los frenillos de dolores haze y en su mirada. estos son los detalles que seguramente el director de la película vio en dominique swain: a ratos la emulación de una aterradora vampiresa de labios rojos; luego la sencillez y belleza de una niña en su cara lavada, en sus frenillos, en la sonrisa).

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1 comentario:

Bastián dijo...
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