domingo, 6 de abril de 2008

more than this


Hoy vi Lost in translation, por segunda vez. Día domingo, temprano en la mañana, programas pagados en la tv digital, completamente despierta como para seguir durmiendo. Así es que decidí verla. Entonces me empecé a aburrir. Y luego me sentí interesada, sobre todo en observar esos detalles que no vi la primera vez. Me encantó. Me sentí un poco ahí también, ese maldito cliché de verse en la pantalla. Me sobrecogí, por ejemplo, con Charlotte hablando por teléfono y diciendo: "hoy estuve en un templo budista, y ¿podrías creer que no sentí nada? Mi marido usa productos para el cabello, ni si quiera sé con quién me casé". O algo parecido. Y luego esas lágrimas que no son verdaderas lágrimas, esos sollozos que son uno solo, una sola gran carencia, una sola necesidad.

Podría decir muchas cosas, pero temo padecer de insomnio, si es que comienzo a sobrecargar a mi pobre cerebrito a estas horas de la noche. Y sólo quisiera preguntar: ¿qué le dice Bob Harris a la pequeña Charlotte, cuando se la encuentra en esa calle de Tokyo? Qué maravilloso momento con Just like honey de fondo. Qué ganas de tener ese soundtrack en mi vida, o que me digan algo que me emocione de esa manera. Sólo eso puedo escribir. Y dejo la pregunta, por si alguien quiere contestar.
***
(Quise colocar la fotografía en la que se ve Charlotte con los ojos llorosos mientras Harris le dice lo que le dice al oído. Pero me gusta más esta, sobre todo porque Mr. Harris se ve tan alto y ella tan pequeña. Me gusta Scarlett Johansson en este papel , así como también me gusta Bill Murray. Porque se siente la tensión del deseo, pero se nota que es imposible. Porque él la hace reír. Y porque de pronto me recordaban ambos a la pareja de Lolita, pero sin esa perversidad, sin esa desfachatez).


martes, 25 de marzo de 2008

din


Hoy estoy muy triste. Ocurrió algo desastroso para mí. Así es que retomé la terapia de salir a caminar sin rumbo por el centro de Santiago, pensando que quizás todo el smog de la ciudad me llenaría los pulmones y que el solcito apestoso de marzo como sudadera para mis conflictos. Como siempre que me ataca la pena, pensé: el pelo, fuera. La misma melena que hasta hace unos días me parecía tan chic, tan linda, me horrorizaba cuando miraba mi reflejo en el metro. Así es que partí a comprar tijeras y una tintura; dispuesta a corregir, a borrar, a teñir.
Mi hermana Daniella trabaja en un Jardín Infantil como Educadora, y este jardín queda al frente de esta tiendita donde venden cosas de peluqueros; de hecho, ella misma me dio el dato de las tinturas. Entonces, decidí pasar a verla, quizás para decirle que estaba triste, quizás para sentir algo del calor de la familia y de paso comprar cosas para mi cambio. Le llevé unos pasteles y un jugo, la llamé y me dijo que entrara a conocer a sus alumnos. Me encontré en una sala amplia, de techo muy alto, con unas cuatro mesitas llenas de enanos y enanas de unos tres o cuatro años, que me observaron un buen rato cuando Daniella les dijo: niños, ella es mi hermana Paula. Yo sólo les dije: hola niños, ¿cómo están? Y ellos petrificados. Habrán visto algún parecido, quizás. Habrán pensado: llegó una nueva tía de jeans y zapatillas naranjas, qué haremos. La cosa es que ella llamó a su regalón, Franco, para que me saludara y el niñito me ignoró! Y me reí de eso. Y me levantó el ánimo.
De a poco, los enanos empezaron a ponerse de pie, a moverse, y de pronto, mientras conversaba con las ayudantes de mi hermana, uno de los niños en cámara lenta, le apretó las manos a otro, que andaba con una camisa-babero y él, también en cámara lenta, sacó el medio chillido de su garganta. Todos se conmocionaron, pero en cámara lenta también. Y mi hermana, más rápida que el caos a punto de formarse, lo tomó y lo abrazó, algo le dijo al oido, y el enano se calló. Luego él le estiró la mano que le habían apretado, y ella le dio un beso, con tanta ternura, con tanta entrega, que me emocionó. Lo divertido vino después, cuando se armó una filita improvisada de niños y niñas que querían ganar un beso de la tía. Y ella los besaba a todos, y todos la querían tanto. Algunos se aprovecharon del momento y de paso me abrazaban a la altura de las rodillas, porque hasta ahí no más llegaban. Y yo me sentí más feliz. Y sentí que debía seguir, que no tenía que superarme el dolor. Y repartí también algunos besos, y me reía con Franco, que se acercó a saludarme.
Hace poco me llamó mi hermana, para decirme que había olvidado los pasteles en el refrigerador del Jardín. Y de paso me dijo que Franco no me había querido saludar porque le dio werwensa. Yo la quiero a mi hermana. Es una bella mujer, una mujer excelente. El punto es que a veces peleamos mucho, pero yo creo que es cosa de hermanas. De hermanas regalonas. De hermanas que se pelean en secreto el amor de nuestros papás. Leseras de niñas, pienso yo.
***
(La fotografía fue tomada por mí este verano, en la parcela de papá. Estaba tranquila la Din ese día. Porque hay días que se pone rabiosa, y con la Cata le decimos que es porque come mucha carne. Me gusta su mirada media turnia, sus hoyuelos, y unas pocas pecas. Me gusta su cara risueña que me recuerda la foto del día que hizo su primera comunión, donde se reía con los ojos, y parecía que tenía metido a don sata en el cuerpo, por la cara de mala que le puso al fotógrafo. Te quero Din. Ojalá leas esto.)

sábado, 8 de marzo de 2008

material girl


Retomo mi blog con mayúsculas. Hoy estoy feliz. Se acabó la minúscula y la pobre paula.
Les quiero contar que hoy, haciendo aseo en mi compu, encontré una entrevista que me envió una persona que publica este tipo de artículos, que no lo son, antecedidos de una palabrería aburrida y zalamera acerca del escritor que está siento entrevistado, en la página Letras s5. Esta persona una vez me pidió que le contestara esta entrevista, que yo, en su momento, contesté y me entretuve haciéndolo, pero que después de pura mala y antipática, nunca le entregué. Así es que esta entrada va dedicada al cerebro de Santa Rosa 57. Agrego que quité las preguntas aburridas y que al leerlas me dio un poco de risa, una risa un tanto burlona.
Quisiera agregar, además, qué material me siento cuando me llegan correos de gentes que ni me saludan ni tampoco les parezco simpática y que luego quieren mi firma y mi rut para algún proyecto de poesía o revista. A todos ellos, aquí les va:
Me preguntó: ¿Cómo llegaste a la poesía? Y yo respondí:

Era muy niña. Y un día, de vuelta del colegio, caminando por el barrio junto a mi amiga Claudia Mera, pintora, quien hizo para mí la portada de “Completa” (Contrabando del bando en contra, 2003), entremedio de los niños en bicicleta y las mamás conversando, y con una mano de visera, ya que la puesta de sol nos daba en los ojos, me contó que escribía poemas de amor. Ella estaba en octavo básico y yo en séptimo. Y lo encontré maravilloso. Abrió su mochila, me mostró su agenda. Me leyó un poema. Desde ese día escribí y escribí, sin parar más. Principalmente porque no sabía otra forma de comunicarme. No salía. No iba a fiestas. Tenía la pieza, con la ventana del segundo piso mirando a los pasajes de la barriá, llena de muñecas. Mis compañeras de curso fumaban, atracaban, se vestían como grandes. Yo escribía y escribía. Y ese era mi mundo, mi universo, mi intimidad. Agendas, Diarios de Vida, cuadernos escritos con lápiz de mina, borrosos, ingenuos; y con el tiempo malévolos, con lápiz tinta color rojo, extraños y llenos del hermoso horror que significó para mí el encuentro con el Arte, el encuentro con la Literatura que estudié en la Universidad, canónica, casta, bella, antigua y medieval, sumada a la Literatura ruda, preciosa, cristalizada, marginal y de la diferencia que nos enseñó Sergio Parra en el memorable taller de Balmaceda 1215 en el año 99; en fin, todo eso quedó escrito en los cuadernos, en los Diarios que luego destruí cuando una vez un intruso los interceptó para leerse a sí mismo. Y en ese horror de saber acerca de lo terrible y piadosos que son los textos, y qué es la escritura, por ese mismo conducto llegué a la poesía y en ese espacio me instalé.

Me preguntó: ¿Qué ha significado para ti la Poesía? Y yo respondí:

La poesía me ha significado la vida. Cuando era más joven y me vestía de negro y usaba el pelo corto y pieles y terciopelo, escuchaba de los poetas mayores que la poesía era vida. Y me reía un poco, entre incrédula y maligna, porque para mí era un estilo de vida, una forma de expresión, una manera de hablar, de descubrirse en la calle recogiendo papeles arrugados, de ir al Cine Normandie, de vivir todos esos clichés, y con un soundtrack que mezclaba a Morrissey, Portishead, The Cure, entre tantos otros. Con el tiempo la poesía fueron las performances hechas a dúo con mi otro corazón, Héctor Hernández Montecinos, mi hermano gemelo. Con el tiempo significó publicar libros, ir a talleres, comenzar a reflexionar. Luego fue la teoría, la crítica: Roland Barthes, Georges Bataille, Deleuze y Guattari, Diamela Eltit, Nelly Richard. Y en un momento misterioso, fue la vida. En un instante comprendí que era una forma de vivir. Una manera de comunicarme con los demás, una instancia de lectura, una forma de sentir el latido de mi propio corazón; un cómo me muevo en el mundo, cómo hablo, cómo enseño. Y ahí me asusté. No quería caer en el lugar común. Pero me sobrepasó. La poesía no significa ya, simplemente es. No la encuentro solo en los libros, la veo en la calle, en la miseria, en la belleza, en la maldad… ¿viste que es inevitable que suene a cliché?

Me preguntó: ¿Para quién escribes? Y yo respondí:

Para mí misma. Para las preguntas que aún no me he terminado de responder y que me acobarda preguntar. Cuando escribo soy muy egoísta, es como si estuviera consolándome o animándome constantemente a través de voces, de personajes, de imaginarios que se me vienen de pronto en lugares insólitos como las micros, el metro, un vistazo a un callejón, a una ventana por la noche. Y fantaseo mucho con el lector o lectora ideal, que no es otro lector o lectora al que no le gusta la poesía, pero que sí le gustan mis textos. Y que cree que no son poemas. Eso me encantaría que pasara. Como una vez dijo una lectora norteamericana: yo no leo poesía, pero sí leo a Anne Sexton. Mi deseo más profundo es que alguien dijera eso de mí.

Me preguntó: ¿Cómo es tu proceso escritural? ¿Cómo trabajas hasta concretar un poema? Y yo respondí:

Simplemente escribo. Y escribo y escribo. Cuando era más joven, era atroz. Pesadillas, crisis de pánico, sonambulismo, ojeras; el proceso de creación llevado a sus últimas consecuencias, las peores. Las más malditas. Nunca me lo he explicado. No sé si tuvo que ver lo que leía en ese tiempo, como Anne Sexton, Sylvia Plath, que me marcaron muchísimo, no lo sé muy bien. Pero era muy doloroso. Con el tiempo aprendí que era un oficio más. Al decir del CADA, todos los hombres son artistas. O como dijo una vez Héctor Hernández Montecinos frente a mis alumnos de primero medio de un colegio donde una vez trabajé, que lo escuchaban arrobados: un señor se levanta a las seis de la mañana, se viste de blanco, hace pan, pasteles, empanadas; y yo escribo. Así de puro y simple. Yo trabajo y trabajo los textos. Pero podría haber hecho otra cosa, como cuando una vez un amor que tuve me dijo: si tu padre hubiera sido más permisivo, hubieras sido bailarina. Pero me tocó un padre omnipotente. Me tocó la ley y la norma puertas adentro. Y yo, por no transgredirlo, estuve mucho tiempo encerrada. Y por eso escribí. Y por eso soy rigurosa y exigente conmigo misma y con mis textos. No descanso hasta que encuentro la música, la cadencia y el ritmo. Hasta que el texto coagula y se derrama una y otra vez en un gesto indescifrable; en una imagen, una sílaba o un sonido.


Me preguntó: ¿Cuál es para ti el gran libro olvidado de la poesía chilena? Y yo respondí:

Poemas árticos de Huidobro.


Me preguntó: ¿Cuáles son los 10 libros que recomiendas leer? Y yo respondí:

Lumpérica de Diamela Eltit, ¿una novela? ¿Un ensayo? ¿Un arte poética? ¿El guión de una película? Historia del ojo, de Georges Bataille. Aterrador, sublime, anestesiante, qué más. Purgatorio, de Raúl Zurita, los versos, el corazón de Raúl. Sayal de pieles, de Carmen Berenguer, el despliegue de la sílaba y un barroco bellamente sintético, rabioso. Roland Barthes por Roland Barthes, porque lo leí con tanto amor y admiración y fue uno de los libros de los que con más tristeza me despedí cuando dejé la bienamada biblioteca de la PUC. Mil mesetas de Deleuze- Guattari, porque nunca termino de leerlo. Este libro se llama como el que una vez escribí, el libro blanco y mi favorito de mi escritor favorito, Héctor Hernández Montecinos. Mi hermano Arthur, de Isabelle Rimbaud, porque ahí descubrí al hombre y dejé de lado al niño terrible. La metamorfosis, de Franz Kafka, porque cuando trabajé como profesora me maravilló el diálogo que, a partir de la lectura de este texto, se formó con mis alumnos colegiales. Y tantos otros que quisiera y no alcanzo a nombrar.

Me preguntó: ¿Qué te escandaliza? Y yo respondí:

La injusticia. En su más mínima expresión. Me hace explotar y olvidar que debo mantener la calma. También me escandalizan las personas que les gusta escandalizar. Las encuentro un poco ridículas.

Me preguntó: Y por último ¿A qué le tienes miedo? Y yo respondí:

A quedar ciega. O no poder mover el brazo, dejar de escribir. O despertarme un día y ser una persona ordinaria, que no tiene un motor en su vida, que va de compras, que trabaja, gasta, invierte; que tiene hijos o no los tiene, que tiene un perro o un gato y no sabe por qué lo hace. A la inercia. A convertirme en alguien pusilánime. A dejar de hacer. A quedarme repentinamente sin ideas. A embrutecerme. A quedarme sola, absolutamente. Y no tener con quién compartir secretos.
***
(Elegí la fotografía por el título. Fue tomada en Berlin por mi amigo hh. Nos reíamos tanto ese día. Me gusta mi pose, mi bufanda verde de lana chilota, mis lentes de sol en un día brillante de frío. Me gusta sentirme material y hacerme de rogar. Me gustaría que la Cata, mi prima, se riera leyendo esto y dijera: sí, ¡ella es la persona con el ego más terrible que conozco! Un beso para mi Cata. Y quiero decirle, Cata, no soy mala. No me tengas miedo, jajaja).

jueves, 24 de enero de 2008

mimi y fiona


hoy volví a ver "perversa luna de hiel". tengo claro que cada vez que la vea en medio de un zapping por tv cable, me quedaré pegada mirándola. algo debo tener de mimi. hoy, por ejemplo, la comencé a ver cuando oscar dejaba a mimi y decía "no la dejé por una mujer, la dejé por todas ellas". a oscar no lo entiendo. a mimi la entiendo perfectamente. la encuentro bella y loca. yo creo que bailo como bailo por la histeria que comparto con ella y porque debe haber quedado en mi subconsciente, desde la primera vez que vi esta película, ese baile de año nuevo, esos guantes de terciopelo azul oscuro. es como si mimi dijera: me los voy a comer a todos, pero luego no se queda con ninguno. y algo tengo también de fiona. la frialdad y la maldad. la elegancia en la superficie, pero bajo eso, toda una loba. algo como la suelta y la perla. algo por el estilo.
volví a emocionarme cuando dan las doce en plena fiesta de happy new year, y mimi se acerca a oscar y le dice "por los días felices" y él le responde lo mismo. y lo besa en la boca. esa escena me impacta, me hunde. es tan honesta y perversa, tan dulce como la miel.
***
(elegí la fotografía porque mimi aparece sin uno de los guantes,
el que se saca en un momento misterioso.
el punctum está en esa mano, ese brazo sin funda, sin protección.
me gusta, además, como se miran.
y porque en ese momento la banda toca "slave to love" de bryan ferry.
puro sarcasmo.)

viernes, 21 de diciembre de 2007

recuerdos de alemania


de vuelta en chile, hace más de un mes. envuelta en esta ciudad que amo. fui a europa. fui a una parte de europa. y me quedo con chile, absolutamente. es cierto que allá es todo tan organizado. es cierto que da gusto caminar y caminar, con una luminosidad distinta, con tardes que parecen mañanas y viceversa. y ese mismo trastorno climático, me hizo repetir situaciones de este año bestial que está terminando ya. y cuando se me revolvían las luces, los atardeceres a las cinco de la tarde, el frío horrible tipo agosto que se sufre en este lado del planeta, de verdad se me venía el fantasma de lo vivido acá. pero luego pensaba en chile, en santiago cubierto de smog y con su sol de noviembre y volvía. volvía a sentir que ya había pasado, que ahora debía recomenzar.
el objetivo de mi viaje se cumplió. las performances en berlín, leipzig y hamburg me dejaron satisfecha. y por otra parte, el viaje dejó una huella profunda en mí, en mi manera de ver las cosas cotidianas. no me separé un segundo de chile. varios de mis amigos me pidieron que me desconectara de santiago, de la patria, pero no pude. sin embargo este no poder, fue consciente y voluntario, porque así lo quise. me sentí más unida a chile que nunca. y eso que había temido no querer regresar. y eso que me fui con un pie en el umbral de mi enfermedad del ánimo, esa que no me deja y persiste con su sombra en los rincones de mí misma.
fue tan bello el viaje. junto a héctor caminamos mucho, conversamos, nos reímos tanto. éramos los dos pelusas chilenos, de la misma manera que nos comportábamos cuando recién lo conocí. este viaje nos acercó mucho más. incluso podría decir que superamos cualquier amistad que se cuenta con años y meses y días. podría incluso decir que desde este viaje nuestra amistad ya no es la misma, es puro amor. nunca me dejó sola. yo tampoco lo dejé a él. y no fue porque no había nadie más con quien salir o juntarse, ésa también fue una desición. comiendo pasteles por la calle, hablando a puros garabatos y riéndonos hasta pensar que estábamos tan felices, tan bien juntos. o cuando discutíamos por algo tonto, cuando comprábamos cosas juntos, conversando en el tren desde hamburg a heidelberg, durmiendo juntos en heidelberg, viendo películas soft porn, bueno, más porn que soft, por la tv abierta, puras imágenes, y de soundtrack los doblajes al alemán. en ese momento era cuando más me reía de la misoginia de héctor, o comentábamos las poses, los gemidos, los cuerpos europeos. o cuando nos desorientamos, según héctor, porque yo me sentía perdida, en hamburg y caminábamos sin rumbo hacia el mar luego hacia el centro y ya no dábamos más de cansancio. o cuando la noche en hamburg nos llevó de bar en bar, pasando por el de nuestra amiga la trans, que en su wurlitzer tenía a myriam hernández y con héctor cantábamos el hombre que yo amo, pasando por la vieja zorra de los golpeaditos de vodka con jugo seco a un euro, hasta terminar en un bar tipo disco bailando the cardigans y the breeders junto a nuestro anfitrión, paul hoffman, el único alemán que se atrevió con nosotros. o cuando en un atardecer en heidelberg vimos la ceremonia de unos niños que caminaban con unas lamparitas de papel con una vela dentro. y cantaban canciones que no entendíamos, pero también fuimos parte de esos niños, porque quizás éramos nosotros mismos.
me siento mejor ya. ya no estoy en la enfermedad. me traje bellos recuerdos de lalo barrubia cantando en su performance, de jessica freudenthal con sus poemas chinescos, de paúl puma con su pato donald con sida, de rike bolte caminando furibunda por leipzig después de discutir con timo, con el cabello rojo hirviendo de rabia, del mismo timo berger tomando fotografías y diciéndo che loco, a la usanza argentina, de angelica freitas leyendo dulcemente su poema rilke shake, de ricardo domeneck cuando me preguntó si tenía novio y le dije que sí, de carsten con su té con sabor a frutos del bosque, del busesito hippie, del castillo en postdam, de los cisnes, de una niña caminando junto a su padre por la calle y con una hoja gigante de un árbol alemán en pleno otoño...
beautiful memories. sólo eso se me ocurre, sólo eso podría decir. o quizás agregar la alegría que sentí cuando pisamos tierra chilena, porque los vería a todos mis amigos, porque felipe me estaba esperando, porque con mi familia nos mandábamos mails hermosos, porque me extrañaba mi hermana, porque acá en santiago se pasa mejor.
***
(elegí la fotografía de la dietrich porque así me sentí cuando regresé.
liberada. bella.
pero aún con un hálito de fatalidad, que nunca falta, que siempre sobra para la diva dramática que llevo dentro, esa que de pronto aparece, pero que no soy yo.
el punctum está en su mano enguantada, la misma que tomé de referencia para mi performance en berlin, con los guantes negros enfundando los brazos, con el corsé morado, del mismo color con el que desde acá partió mi corazón ).
***
fotografías de germany en: http://www.flickr.com/photos/poses

viernes, 19 de octubre de 2007

germany


me invitaron. me voy. voy con mi querido héctor. qué afortunados. en dos semanas más estaré leyendo en berlín. insólito. me siento mejor. insólito. quiero hacer una fiesta de despedida y se llamará: good bye santiago, hello berlín!
inscríbanse.
visiten el blog: http://www.latinale.de/
les cuento qué otras cosas ocurrirán allá:
Berlín 27.10.2007

Taller de traducción
Lugar: Lateinamerika-Institut der Freien Universität zu Berlin


Colonia 30.10.2007, 19:30 h


El paso de Hölderlin por Los Andes

Lectura: Miguel Ildefonso, Andrea Cote Botero, Damián Ríos
Performances: Lalo Barbulla y Héctor Hernández Montecinos
Moderación: Rike Bolte y Timo Berger

Hölderlin avanza a trompicones por Los Andes en la búsqueda de nuevas mitologías... ¿Por qué no llamar también a María, en los vestigios de las huellas que ha dejado la violencia en Colombia, y así permitir que el texto se vuelvo cuerpo y el cuerpo texto?
La poesía más reciente de Ecuador, Colombia, Brasil, Chile o Argentina da cuenta de lo olvidado y lo visualiza, pone su mirada en lo grotesco, en las contraimágenes, valiéndose incluso de recursos formales que entroncan con la tradición medieval.
En la búsqueda de los intersticios, de lo híbrido, de la topografía latinoamericana, del orden genérico, de las literaturas generacionales se llega a expresiones queer, a manifestaciones clásicas, a la rutina hecha añicos, a versos que suenan, en los que rabia el limo neobarroco.
Las traducciones simultáneas estarán a cargo de los poetas Adrian Kasnitz y Achim Wagner.
Lugar: Literaturhaus de Colonia, Schönhauser Str. 8, 50698 Colonia
Entrada: € 7 / 5 / 4
Tel. 0221 / 99 55 58 – 0


Berlín 01.11. 2007, 19:00 h

Poesía-añicos y sonidos híbridos

Lectura: Amaranta Caballero Prado, Jessica Freudenthal, Miguel Ildefonso, Damián Ríos
Performances: Lalo Barrubia y Héctor Hernández Montecinos
Moderación: Jenny Haase (HU Berlín)

¿Realismo sucio o limo neobarroco? ¿Elegías para disfrutar comiendo palomitas o más bien conversaciones con José María Arguedas? ¿Qué es lo que caracteriza a la literatura de América Latina después de su vanguardia histórica y del boom? La nueva poesía de Argentina, Bolivia, Chile, Perú y Uruguay analiza los lugares híbridos de la topografía latinoamericana, del orden genérico, de las literaturas generacionales; y logra expresiones textuales que adquieren ya sea formas inesperadas o tradicionales, componiendo en verso lo que la cotidianeidad ha desfigurado. Los poemas hablarán pues de la periferia del Río de la Plata, de las alturas vaporosas de los Andes o de las metrópolis vibrantes del Brasil. Poesía-añicos y sonidos híbridos en Berlín.


Poesía hecha añicos por unir, en Berlín.
Lugar: Instituto Cervantes, Rosenstr. 18-19, 10178 Berlín
Entrada: € 5 / 3
Reservas: 030 / 25 76 18 -34



Berlín 02.11. 2007, 19:00 h

Lengua de puma y resonancias marianas

Lectura: Carlito Azevedo, Andrea Cote Botero, Angélica Freitas, Paúl Puma
Performances: Paula Ilabaca y Washington Cucurto
Moderación: Dieter Ingenschay

¿Por qué no invocar a los cronistas del desaparecido Nuevo Mundo, a Guaman Poma de Ayala o a María; por qué no cifrar el cosmos, por qué no demarcar las huellas de la violencia, y permitir que el texto se vuelva cuerpo y el cuerpo texto?
La poesía más actual de Ecuador, Colombia, Brasil, Chile o Argentina da cuenta de lo olvidado y lo visualiza, pone su mirada en lo grotesco, en las contraimágenes, valiéndose incluso de recursos formales que entroncan con la tradición medieval.
Mientras que en el Río de la Plata la copla medieval se fusiona con el slang del crisol de razas, en Santiago de Chile se multiplican versos hipnóticos con referencias mitológicas y musicales. Lenguas latinoamericanas, de visita en Alemania.

Lugar: Instituto Cervantes, Rosenstr. 18-19,10178 Berlín
Entrada: € 5 / 3
Reservas: Tel. 030 / 25 76 18 -26


Potsdam 03.11.2007, 20:00 h

Poesía-añicos y sonidos híbridos

Lectura: Carlito Azevedo, Amaranta Caballero Prado, Jessica Freudenthal Ovando, Miguel Ildefonso, Damián Ríos
Performances: Lalo Barrubia
Moderación: Julian Drews (Literaturnacht e.V.)


¿Realismo sucio o limo neobarroco? ¿Elegías para disfrutar comiendo palomitas o más bien conversaciones con José María Arguedas? ¿Qué es lo que caracteriza a la literatura de América Latina después de su vanguardia histórica y del boom? La nueva poesía de Argentina, Bolivia, Chile, Perú y Uruguay analiza los lugares híbridos de la topografía latinoamericana, del orden genérico, de las literaturas generacionales; y logra expresiones textuales que adquieren ya sea formas inesperadas o tradicionales, componiendo en verso lo que la cotidianeidad ha desfigurado. Los poemas hablarán pues de la periferia del Río de la Plata, de las alturas vaporosas de los Andes o de las metrópolis vibrantes del Brasil. Poesía-añicos y sonidos híbridos en Berlín.

Lugar: KuZe - studentisches Kulturzentrum PotsdamHermann-Elflein-Straße 10, 14467 Potsdam
Entrada: € 3
Contacto: Tel. 0177/ 5574857



Berlín 03.11.2007, 22:30 h

La Regla-Party
Lugar : Schiff MS Hoppetosse, Eichenstr. 4, Berlín-Treptow
Entrada: € 6



Leipzig 05.11.2007, 20:00 h

Lengua de puma y resonancias marianas

Lectura: Angélica Freitas, Héctor Hernández Montecinos, Paúl Puma
Performances: Paula Ilabaca y Washington Cucurto
Moderación: Carsten Sinner (IALT, Universität Leipzig)

¿Por qué no invocar a los cronistas del desaparecido Nuevo Mundo, a Guaman Poma de Ayala o a María; por qué no cifrar el cosmos, por qué no demarcar las huellas de la violencia, y permitir que el texto se vuelva cuerpo y el cuerpo texto?
La poesía más actual de Ecuador, Colombia, Brasil, Chile o Argentina da cuenta de lo olvidado y lo visualiza, pone su mirada en lo grotesco, en las contraimágenes, valiéndose incluso de recursos formales que entroncan con la tradición medieval.
Mientras que en el Río de la Plata la copla medieval se fusiona con el slang del crisol de razas, en Santiago de Chile se multiplican versos hipnóticos con referencias mitológicas y musicales. Lenguas latinoamericanas, de visita en Alemania.

Lugar: Haus des Buches - Literaturhaus Leipzig, Gerichtsweg 28, 04103 Leipzig
Entrada libre


Leipzig 6.11.2007


Taller de escritura con estudiantes del Deutschen Literaturinstituts e invitados de la Latinale

Lugar: Deutsches Literaturinstitut Leipzig
Número de participantes limitado



Berlín 06.11.2007, 19:00 h

Instrucción de lavado y palimpsesto

Un coloquio poético con invitados de la Latinale 2007

Amaranta Caballero Prado, Ricardo Domeneck, Héctor Hernández Montecinos
Moderación: Karen Genschow (Suhrkamp-Verlag, Frankfurt am Main)

En la ciudad de Santiago ahogada por el smog un poeta underground concibe una Instrucción de lavado para remover las manchas que deja la vida; una poeta colombiana demarca las huellas que deja la violencia en su país; un poco más hacia el norte, una voz explora la frontera entre México y EEUU; un poeta brasileño emigrado a Berlín deja que sus versos se toquen, se separen, se interioricen y se dirige hacia la búsqueda de una utopía de una lengua impura. Cuatro ejemplos de poesía latinoamericana contemporánea. ¿Qué los une y qué los separa? ¿Qué modelos rechazan los nuevos poetas, qué tradiciones recuperan, donde reescriben las viejas odas? ¿Cómo han influido los nuevos medios como el internet, cómo han acelerado el intercambio poético en Latioamérica y han llevado a la creación de nuevas expresiones textuales transnacionales? ¿Cómo se integra lo que tiene que decir la poesía latinoamerciana en el difuso sonido de la globalización?
Lugar: Ibero-Amerikanisches Institut PK, Potsdamer Str. 37, 10785 Berlín
Entrada libre

Hamburgo 07.11.2007 , 20:00 h

Lengua de puma y resonancias marianas

Lectura: Fabián Casas, Angélica Freitas, Paúl Puma
Performances: Paula Ilabaca y Washington Cucurto
Moderación: Paul Hofmann

¿Qué es lo que caracteriza a la literatura en América Latina después de su vanguardia histórica y del boom? ¿Cómo se comporta la literatura latinoamericana en el tiempo de los blogs? Quién escribe versos en Tijuana, por ejemplo, para inmediatamente después enviarlos a Río de Janeiro? ¿Cómo trabajan pequeñas editoriales que luchan por seguir publicando rarezas poéticas en Bahía Blanca, por ejemplo, poco antes de la Patagonia?
Ha llegado el momento: El Festival de Poesía Latinoamericano Móvil, fundado en Berlín bajo la inspiración de los festivales poéticos que se multiplican velozmente en el continente latinoamericano, en donde retumban y suenan versos maratónicamente y con gran euforia, viene al fina a Hamburgo. Tras visitar las ciudades de Colonia, Berlín, Potsdam y Leipzig se presentarán aquí las voces innovadoras de una nueva generación de poetas, que se consagran al realismo sucio, al limo neobarroco, al slam elegíaco o al collage-palimpsesto. Ejes principales de la Latinale 2007 son la poesía perfomativa y Los Andes. Una turbulenta camioneta, el autobús latinoamericano por excelencia - llamado colectivo, micro, bondi, guagua o camello – llevará a los poetas a sus destinos.

Lugar: Kulturhaus 73, Schulterblatt 73, 20357 Hamburgo
Teléfono: 040 / 413 591 56
Entrada: € 5

martes, 9 de octubre de 2007

papi




You do not do, you do not do

Any more, black shoe

In which I have lived like a foot

For thirty years, poor and white,

Barely daring to breathe or Achoo.

Sylvia Plath. Daddy.


nadie nunca sabrá todo lo que lo quiero, todo lo que lo admiro, todo lo que le temo, cuánto lo respeto, lo contradigo y lo defiendo. nadie podría imaginarse siquiera cómo he dibujado mi vida a pulso para que él me quiera de vuelta más de lo que ya me quiere. porque soy su hija. porque soy su hija he heredado su rigor en mis células. y porque soy su hija me he rebelado al poder, a la institución. sin mi padre, no hubiera escrito. eso ya lo sé. de eso no se habla. porque sin mi padre nunca hubiera levantado la cabeza. nunca hubiera cruzado mi propio umbral o límite. nunca hubiera podido siquiera balbucear una palabra de desaliento o desesperación. y nunca hubiera conocido el amor así como lo he conocido, pues gracias a él me he enamorado profundamente, gracias a sus retos, sus prohibiciones y sus desarreglos me he entregado a lo imposible, con una terca disposición, con una tozudez sin réplicas.

una vez, de niña, pisé a un perro. por la calle donde vivíamos caminábamos hacia la panadería. era verano. el perro me quiso morder. yo me encaramé a su pierna. mi padre me levantó en brazos y me salvó. desde ese día fue mi héroe. ya lo era por su profesión, porque era policía, porque sabía de huellas digitales, porque era distinto al resto de los padres que conocía. era serio. daba miedo. era regio. recuerdo cuando lo acompañaba al cuartel de la policía. sin ser soberbio, a nadie le bajaba la mirada. nunca lo vi ser condescendiente con un superior. siempre miraba a los ojos. les sonreía con desapego, casi por obligación. sentaba en su mesa a los conductores que tenía. no discriminaba por su grado o rango. no le conocí amigos, sólo compañeros de trabajo. con los años, no se sabía su inclinación política. era todo un misterio. trabajaba y estudiaba sin cesar. era terco. cuando decía que no, era no. sin dar explicaciones.

en mi adolescencia tardía recuerdo haber llorado de impotencia porque no me dejaba comprender sus negativas. recuerdo el día después de que me habían pateado, cuando él me llamó a la mesa, me hizo sentar frente suyo y dijo: tú no tendrás nada de mí si no dejas a niño. ese niño, como él decía, con tanto desparpajo, con tanto poder, era el pololo de turno. yo quedé iracunda, confusa. cómo sabía que él no era para mí? cómo intuyó que la noche anterior, entre idas y venidas, gritos por los pasajes cercanos a la plaza italia, me habían dejado llorando sola en la calle tomando una micro al amanecer? cómo lo supo? recordé esa típica película de los diez mandamientos en la que decían algo como: todo padre sabe cuando su hija comienza a dormir con otro hombre. él lo sabía. no sé cómo. nunca se lo he preguntado, me ha faltado el valor.

cinco días después de su cumpleaños quiero decirle, quisiera decirle a mi padre, you do not do, you do not do, con la misma música que sentí la primera vez que leí el texto de sylvia plath o mejor; quisiera escribirle poemas hermosos, canciones desintegradas por todo lo que sé de él, por cómo he aprendido a conocerlo de las formas más extrañas y complejas. como por ejemplo, cuando en una clase de criminalística sentí que lo entendía, que comprendía por fin a mis veintisiete años su manera de ser. o una vez que íbamos solos en su auto conversando y traté de explicarle que lo perdonaba, que lo quería, que ya sabía que él sabía lo que yo necesitaba, pero no pude. sólo lo miré, no sé qué le dije, pero creo que él entendió, entendió que somos iguales; sólo que yo soy más radical que él, más rabiosa que él, más rebelde, más caprichosa, más yo.

y eso nos hace perfectamente parecidos.




(elegí la fotografía, porque el punctum está en la boca de mi padre, quizás algo decía, o se creía un poco galán. él tenía treinta años entonces. la foto fue tomada en españa. él vivió un tiempo ahí, antes de que yo naciera. regresó a chile un 30 de mayo de 1979,

tal como dice la historia.

yo nací un 2 de junio.

me gusta decir que nací de la impresión que le produjo a mi madre

el regreso de su amor.

y también me gusta pensar que quería conocerlo,

que supiera que era una hija y no un hijo,

la primogénita, la que le iba a salir peor o mejor, todo al mismo tiempo).