miércoles, 28 de octubre de 2009

lista la perla

Los esperamos.
Martes 3 de noviembre a las 19 horas.
Sala Ercilla, Biblioteca Nacional.
Presentan Patricia Espinosa, crítica literaria y Diego Ramírez, poeta.

viernes, 17 de abril de 2009

entrevista desde méxico



“Como si siempre hubieran estado ahí”
Entrevista a Paula Ilabaca por Aurelio Meza Valdez

la ciudad lucía (siempre con minúsculas) de Paula Ilabaca (Santiago de Chile, 1979) es un libro lleno de imágenes impactantes, de violaciones e imposiciones, donde el tono y algunos temas se entretejen con canciones de rock, y cuyos resultados son todo menos confortantes, “debido al hábil uso del lenguaje y a las desconcertantes ambivalencias que exhiben”, como comenta su primer reseñador (Marks párr. 2). Pero si bien este poemario tiene gran fuerza por sí mismo, también forma parte de proyectos colectivos donde diferentes disciplinas artísticas se dan cita y producen obras completamente nuevas.

Cuando Andrés Mancini, editor, y Manuel Rojas, productor, comenzaron a conformar Oscilación: Poesía+Electrónica en 2003, invitaron a varios autores y autoras chilenos a participar en el proyecto; pero especialmente con Ilabaca esta invitación vendría a iniciar un camino que seguiría unos años después con su proyecto (primero sonoro y después también visual) Her Own and Private Soundtrack (nacido oficialmente en 2005), que no es tanto una musicalización de la ciudad lucía sino una reconstrucción interactiva de algunos pasajes en conjunto con otros discursos estéticos. Desde un principio, Ilabaca ejerció control sobre la declamación de los versos, aunque dio libertad a los músicos Nicolás Morán y Mario Cáceres para la conformación de los espacios sonoros. Después vendría un video, realizado por Mayra Morán, para el último track, con el sugerente título “Estaba esperando este día y no quería que llegara”. Si bien las partes poética, musical y visual se reproducen conjuntamente, es evidente en este video la dispersión o difusión del significado como una totalidad; cada elemento –voz, sonido e imagen– opera sin estar coordinado de forma alguna con los demás, muy al estilo de los events de John Cage y compañía en el Black Mountain College, ya que como apunta Fabien Vandamme “los encuentros multimedia, vistos desde el ángulo paratáctico, no se caracterizan […] tanto por formas de interacción mutua (interacción significante, que tiende puentes entre los susodichos medios) como por un reconocimiento de separaciones irreductibles” (590). A través de esta suerte de video-clip poético, queda patente la idea de que Santiago de Chile, el modelo para la ciudad lucía, posee un discurso intrínseco del cual las representaciones de Ilabaca y Mayra Morán son sólo dos aproximaciones a un sinnúmero de posibles realidades, más allá del arte y la poesía. Las presentaciones del libro+CD, en compañía de Morán y Cáceres (como la del 13 de octubre de 2006 en el restobar Pantagruélico), vendrían a añadirle todavía un nivel más de significación: el de la performatividad, pocas veces explotado con éxito entre los poetas, tan dados a la solemnidad.
En el caso de Oscilación la interacción entre el músico y el material poético de Ilabaca fue mucho más libre, y el resultado es totalmente distinto en espíritu y en intención al de Her Own and Private Soundtrack. Resulta de lo más interesante observar cómo la intencionalidad de un mismo texto cambia radicalmente de acuerdo al estilo musical con el cual dialoga (rock en el primer caso, Electrónica en el otro). Después, Ilabaca participaría en otros proyectos estrechamente relacionados con la música, como en el caso de Pendrive (reescrituras poéticas de canciones), pero nunca como en sus producciones anteriores.
Es importante poner de manifiesto que, actualmente, todos los ejemplares físicos de la ciudad lucía están agotados. Esto provoca que la mayor parte de los nuevos lectores de Ilabaca accedan a su obra principalmente a través de multimedia, y levanta preguntas sobre la recepción del objeto artístico, así como la participación de los nuevos medios en la difusión e interacción cultural, temas que desde luego deben ser discutidos con mayor detenimiento en otra ocasión.

En la siguiente entrevista, realizada por internet en un chat room, Ilabaca nos cuenta sobre los procesos de creación en Her Own and Private Soundtrack y en Oscilación..., la reacción de los críticos ante los performances y presentaciones, así como la presencia de la música en su obra, pero también de la historia personal detrás de la ciudad lucía. Al final incluyo dos poemas de la autora, para observar los cambios que sufre el texto al ser trasladado de un libro a un CD.

***
AM: Pues bien, me gustaría que nos contaras cómo nació la idea de Her Own and Private Soundtrack. Se trata de un trabajo conjunto con Mario Cáceres y Nicolás Morán, con quienes, según entiendo, compartes bastantes gustos musicales.
PI: Her Own and Private Soundtrack nace a partir de la relación que tuvimos con Nicolás Morán durante dos años y algo de tiempo, pues en ese entonces yo terminaba la ciudad lucía. Tienes razón, junto a Nicolás compartíamos algunos gustos musicales, no todos. Él estudiaba Licenciatura en Sonido junto a Mario Cáceres en la Universidad de Chile. La primera vez que Nicolás me escuchó leer la ciudad lucía fue para el [Encuentro Latinoamericano de Poesía en Chile] Poquita Fe del año 2004, cuando recién llevábamos saliendo una semana, y luego me ofreció que hiciéramos performance juntos: yo leería parte de mi libro, en ese entonces inédito, mientras él y Mario tocarían algo para mí en guitarra eléctrica y bajo. Ese trabajo fue presentado por primera vez en un ciclo de poesía de mujeres que yo organicé en el año 2005 en el Café Sonoro, que tenía por nombre Like a virgin, sí, como el tema de Madonna. Ahí hicimos lo que a mediados del año se conformaría como Her own… que se lanzó luego con performances en algunos encuentros y tuvo muchas critiquillas bien pobres del resto del campo literario.

AM: ¿Por qué?
PI: Muchos de los "poetas" alegaban que lo que yo hacía no era nada nuevo; mientras que con los chicos de la banda nos reíamos, pues obviamente no era nada nuevo, era sólo un trabajo en conjunto que poníamos en escena y que los tres disfrutábamos.

AM: ¿Cómo fue el proceso de creación?
PI: Los chicos compusieron los temas a partir de los textos, fue bien independiente el trabajo, pues me escuchaban (es decir, nos juntábamos yo leía ciertos pasajes de la ciudad lucía) y ellos trabajaron absolutamente solos en la confección de los temas de ese primer momento.

AM: En otros lados (específicamente el blog de Editorial Mantra) he visto anunciado que Her Own and Private Soundtrack es el nombre de la banda con la que Morán y Cáceres te acompañaban en la lectura-presentación de la ciudad lucía; me encantaría que aclararas esto.
PI: El año 2006 me gané la Beca de Creación del Fondo del Libro y la Lectura y al momento de publicar mi libro por Mantra le comentamos a HH [Héctor Hernández Montecinos] que queríamos un libro con un disco. Ahí comenzó el trabajo duro de la banda, pues ellos leyeron por completo el libro, seleccionaron textos que les gustaban y me pidieron que los leyera una y otra vez, mientras hacían anotaciones o estaban súper concentrados escuchando.

AM: ¿La música se hizo mientras tú recitabas los poemas, o los músicos llegaron con ideas luego de leerlos?
PI: El trabajo de los temas en sí los hicieron ellos solos, lo último que pusieron fue mi voz que grabamos en el departamento que vivía y fue una grabación súper casera, pero muy fina en el sentido de que ellos tenían un oído muy detallista y me pedían que ciertas partes las leyera de cierta manera y en general dirigían mi lectura, obviamente respetando los momentos en que yo decía, no ese verso no se dice así o no sé, no te entiendo, etc. Lo más gracioso fue que justo al momento de hacer la grabación yo estaba con resfrío y mi voz estaba distinta, es como si la que se escuchara no fuera yo, una voz un poco nasal o gangosa de un cuerpo enfermo, metáfora quizás de lo que se venía, pues estuvo listo el disco y a los meses nos separamos con Nicolás.

AM: ¿Fue éste el mismo procedimiento que seguiste en Oscilación? El resultado de este proyecto no me gustó tanto como Her Own…
PI: El trabajo de Oscilación fue al revés, yo conocí a Danny Jeffs [DJef] en el estudio; los productores del disco nos presentaron ya que habían decidido que yo trabajaría con él, y Danny me pidió que leyera lo que me gustara en un tiempo determinado, no recuerdo si 15 o 20 minutos, luego me invitó a trabajar con él en la confección del tema. La verdad es que a mí me pareció que el texto de la ciudad… (en ese entonces todavía inédito) estaba ya casi listo e independiente de mí como autora, entonces le dije a Danny que por qué no lo hacía él y decidiera lo que más le gustaba y trabajara con eso. Se asombró un poco, pero lo tomó bien. Luego hizo ese tema precioso (a mí me gusta mucho) súper viscoso y de una gran textura, húmedo, oscuro, medio lynchiano por explicarlo de alguna forma, y porque amo a Lynch y yo aluciné la verdad.

AM: ¿Se trata entonces de proyectos independientes entre sí, pese a provenir del mismo texto?
PI: Ambos trabajos son súper distintos, es cierto. Yo creo que la cercanía con Nicolás influyó en el devenir de Her Own…, juntos pusimos los títulos de los temas, juntos nos reíamos inventando cosas de nuestra “banda” que yo era como Blondie, pero en la poesía chilena, en fin, cosas más domésticas que te podría contar, pero que están más ligadas a eso que tuvimos en aquel tiempo. Creo que también [fue] el hecho de compartir ese tiempo juntos, la música que escuchábamos o lo que a mí me gustaba; por ejemplo, los epígrafes de la ciudad... son temas de las canciones que tenía en ese entonces como ritmos en la cabeza, están íntimamente relacionados, nunca lo hablé con ellos, pero Nicolás me decía: este tema te gustará porque suena como Interpol, este otro pensábamos en tal cosa, etc. En resumen un gran trabajo, bien aplicados ellos, muy serios, todos unos músicos, esa es la verdad.

AM: En un número de la revista virtual peruana Lapsus aparecen varios archivos de audio de Her own…, así como un video muy interesante para el último track. ¿Cuál fue tu participación en su creación?
PI: En el video tampoco participé, pues como te decía yo entrego mis textos, yo trabajo mucho en ellos, y me encanta eso de que otros artistas se apoderen de ellos y los muevan, los retuerzan. Eso pasó con Mayra Morán, que es hermana de Nicolás, quien estaba aún en el colegio, terminándolo ya, y amaba hacer videos; yo se lo propuse e hizo esta especie de video clip, precioso, tan bello, que cuando lo vi, me impactó cómo se pasó el contenido del libro a su video, como, en el fondo, ella como lectora, como auditora de la música además logró mostrar con la cámara lo que yo veía cuando escribía ese libro tan callejero que fue escrito en las micros por Santiago de Chile, que fue escrito en la calle con esos ruidos con esos autos y sus luces, los árboles en el invierno, en fin; un producto que apareció sin hablar nada, sin decirle nada, sin ella preguntar nada.

AM: ¿Podríamos decir que la ciudad lucía es un proyecto colectivo, o siempre tuviste el control del resultado?
PI: Me siento parte y no de toda esa maravilla, un milagro llamo yo a ese libro. Es un proyecto colectivo y no, pues yo escribí muy sola esos textos, y ellos los tomaron y muy fielmente, con mucho respeto los trabajaron.

AM: Por lo que veo, tres grupos musicales son importantísimos en tu producción literaria: Sonic Youth, Portishead y Cocteau Twins. ¿Tomas influencias de ellos para tus poemas?
PI: La influencia que tú dices de esos grupos son, principalmente, porque yo los escuchaba mucho en esa época, yo armaba de ahí las voces, las sacaba, las trasladaba. Yo lo llamaría un intertexto. Diría que no pudo ser de otra forma, pues esos grupos con sus temas me llevaron hacia algo. De puro rabiosa y pesada puse esos epígrafes, un poco iluminada por un poema de Ana Rossetti que leí en ese entonces que tenía un epígrafe de Boy George [de Culture Club] que decía “Do you really want to hurt me?”. Lo encontré genial. Y empecé a buscar cuáles eran los que estarían en Completa [compilación de poemarios de Ilabaca], luego en La ciudad lucía y fue tan fácil, tan sencillo, como si siempre hubieran estado ahí o como si fuera tan obvio utilizarlos.

AM: ¿Piensas darle continuidad al proyecto de Her Own… ?
PI: Her own... se acabó cuando terminó mi relación con Nicolás Morán. De hecho, nadie me saca de la cabeza que lo último que Nicolás hizo por mí fue el disco para la ciudad lucía, y con eso terminó la relación y todo lo demás, fue como un último esfuerzo.

AM: Me encantaría que contaras algo sobre las presentaciones de Her own... ¿Hay grabaciones? ¿Cuál era la reacción del público? ¿Qué clase de audiencia asistía?
PI: La única grabación es la del disco; la última presentación fue cuando HH lanzó su libro Coma [2006] y de ahí nada más. La reacción del público era extrañísima. Cero retroalimentación, gente diciendo que performance y poesía no iban juntas, que yo pensaba que con los músicos habíamos descubierto la dinamita, en fin, puras malas ondas. Obviamente, todo lo contrario de parte de HH y los amigos cercanos... Del resto de la fauna poética, puras preguntas venenosas, pura palabrería, cero crítica, cero reflexión. La audiencia eran los mismos poetas. Las presentaciones siempre fueron performances, nunca hubo una igual a la otra, sumado a que yo performeaba, me pintaba y luego me sacaba el maquillaje.

AM: También he visto tus reescrituras de canciones en Pendrive, donde creo que realizas un viaje completamente inverso: del sonido al poema. ¿Estos poemas son parte de un proyecto más grande, o sólo fueron escritos expresamente para esta compilación?
PI: Fueron escritos para Pendrive, absolutamente. No tengo planes para hacer un libro completo.

AM: Por último, ¿crees que el poema deja de ser enteramente literario al interactuar con otras disciplinas artísticas?
PI: El poema adquiere otra fuerza, otra musicalidad. Sobre todo porque está en el texto, es consultable, leíble, retomable. Sin embargo, el poema en escena es único, es parte de una experiencia múltiple, con la audiencia, con mi voz en el micrófono. Hay una grabación, cuando vaya a México la vemos, jaja.

Dos poemas de Paula Ilabaca

Nota: El primer poema corresponde a lo que serían las letras o lyrics de “Estaba esperando este día y no quería que llegara”, la última pieza de Her Own and Private Soundtrack. Contiene poemas y fragmentos provenientes de las secciones primera, tercera y sexta del libro, principalmente. El segundo es un poema de la primera sección de la ciudad lucía, titulada lucía las bullas. El lector encontrará que, si bien el primero incluye partes del segundo, la exposición y la distribución de los fragmentos no corresponden al mismo tema o sujeto. De hecho, en “Estaba esperando…” dichos fragmentos no establecen conexión alguna entre sí; la estructura que lo sostiene es el espacio sonoro como el único pretexto de su existencia. En lugar de musicalización, es mejor observar el trabajo sonoro de Cáreces y Morán como un acompañamiento (o banda sonora, para retomar el título) que sigue de cerca al texto más que reflejarlo o transformarlo.


ser ciudad sí ser cuidad lucía se estira y dice
ser ciudad para que se la corra en estos cimientos sí
ser ciudad para que impacte para que llene de leche y el cemento se chupe solo
y mi cemento se haga barro y me escupa sí mi amor sí mi niña sí mi pedacito carmesí
mamá?
tengo la cabeza llena de bullas y la garganta mamá
me parece que no he sabido comprender
las bullas no me dejan ni escribir mamá
(Frag. de “La posibilidad de ser ciudad…” secc. lucía las bullas)


esta noche hay
esta noche hay unas bullas
esta noche hay unas bullas por construirte amor
esta noche hay unas bullas
hay bullas? esta noche?
puedo decir?
puedo decir
lo?
(con la boca repleta de leche yo hablo?)
(De lucía las bullas, íntegro)


no todos los ángeles se parecen no todos mi niña
hay uno marrón que atasca en su forma de sudar en su ciénaga repleta de oro
mamá
yo podría ser hedor mamá?
mamá mamá qué es el oro mamá?
(Frag. de “lucía era un sueño…”, secc. lucía las bullas)


yo podría haber entrado en su llanto para poder
permanecer lucía dijo
pero el ángel se pudo tosco y no hubo manera mamá no hubo manera
el ángel ocultó el oro en su respiración el ángel cambió los tonos para amarme cambió
las formas de entender
mamá dime yo entiendo?
si hay tantas bullas yo entiendo?
(Frag. de “La posibilidad de ser ciudad…”)


estaba esperando este día y no quería que llegara [x2]
(Primer verso que abre la secc. la niña lucía)
tengo la cabeza llena de bullas y la garganta mamá
me parece que no he sabido comprender
las bullas no me dejan ni escribir mamá
(Repetición del primer fragmento, a manera de estribillo)
[Sólo en el video] si el ángel me jode yo amo el barro mamá?
(Verso final de la sección lucía se corre y del libro)


***
la posibilidad de ser ciudad ella dijo mi único deseo es ser ciudad es que se me corra
es que me corra la leche por las calles por estas construcciones lucía dice
amor amor hay unas bullas cuando pegas amor
hay unas figuras de carey que se demacran y gritan que me tome mi leche
ser ciudad sí ser cuidad lucía se estira y dice
ser ciudad para que se la corra en estos cimientos sí
ser ciudad para que impacte para que llene de leche y el cemento se chupe solo
y mi cemento se haga barro y me escupa sí mi amor sí mi niña sí mi pedacito carmesí
mamá?
tengo la cabeza llena de bullas y la garganta mamá
me parece que no he sabido comprender
las bullas no me dejan ni escribir mamá
como cuando la boca repleta de leche no me deja hablar
sí mamá lo mismo de esas veces de beber
traspaso las maneras del dolor lucía dice
las traspaso como si fueran como si yo lo quisiera
hay noches en las que no puedo ni respirar mamá
hay noches en las que su cuerpo se pega al mío y no hay cómo poder encontrarlo
mamá si hay olor cómo puede ser que él no esté que se haya ido y tarde en querer volver
son las bullas mamá yo lo sé son las bullas
yo podría haber tenido ese oro mamá esa luz o esa negación
yo podría haber entrado en su llanto para poder
permanecer lucía dijo
pero el ángel se pudo tosco y no hubo manera mamá no hubo manera
el ángel ocultó el oro en su respiración el ángel cambió los tonos para amarme cambió
las formas de entender
mamá dime yo entiendo?
si hay tantas bullas yo entiendo?

Obras citadas
Bibliografía:
Ilabaca Núñez, Paula. Completa. Santiago de Chile: Contrabando del bando en contra, 2003.
---. la ciudad lucía. Santiago de Chile: Mantra, 2006.
---. “Tres poemas”. Pendrive. Santiago de Chile: Mantra, 2008.
Marks, Camilo. “Dos voces singulares”. El mercurio 19 de noviembre de 2006. Mantra Editorial Blog, 10 de febrero de 2009. <http://mantraeditorial.blogspot.com/2006/11/la-ciudad-luca.html>
Vandamme, Fabien. “Parataxis”. Mestizajes. De Arcimboldo a zombie. Ed. François Laplantine y Alexis Nouss. Trad. Víctor Goldstein. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2007. Pp. 590-592.
Discografía:
Ilabaca Núñez, Paula, Mario Cáceres y Nicolás Morán. Her Own and Private Soundtrack. Mantra, 2006.
---, y Danny Jeffs. “La niña lucía”. Oscilación: Poesía+Electrónica. Propuestas Alternativas/Al Margen, 2006.
Video:
Ilabaca Núñez, et al. “Track 04 [Estaba esperando este día y no quería que llegara]”. Lapsus. Collage editorial 6 (2006). 16 de abril 2009.
<http://www.lapsusweb.net/pages/p06/lucia.htm>

miércoles, 28 de enero de 2009

Recuerdos de la perla



El joyero ha escrito. Ha descrito.
Vamos a ver, es como si dijera, esos pliegues por los que has andado jugando, los mismos que recortaste y en otras oportunidades tejiste, esos mismos. Vamos a ver, es como si lo escuchara, cómo se hace con la mixtura de la madeja negra y lo suelto; con lo que tratas de corregir, con lo que intentas cortar.
Hubo una vez frente a un foco, que la perla tomó parte de su cabello, ya corto, ya corregido y lo re-cortó. Levantó los brazos, arqueó formas: cortó. Produjo un chirrido la tijera de la perla. Un chirrido que aglutinaba mechas oscuras, mechas engominadas, al servicio de la belleza y la norma. Ya verán, dijo ella, ya verán cómo no me importa esto. Ya verán cuando ande por ahí con el casco revuelto, ya verán. Porque para la perla todo es así. Todo se refiere a sí misma, a su bestia interna, a esos modos, esos modelos que inventa para lucirse.

Durante el ciclo "Autores de noche: procesos escriturales en vivo", la autora realizó el 27 de mayo del 2008, la performance literaria Estado de sitio. Meses más tarde, el escritor Felipe Becerra Calderón, la rememora y examina a través del texto "Estado de sitio/ estado de excepción".
Visiten el siguiente link:

jueves, 11 de diciembre de 2008

En Valdivia


La autora presenta la performance: "Averiaciones de la perla"
Sábado 13 de diciembre en Valdivia, en el marco del encuentro nacional de poesía
Riesgo País
Museo Phillipi - 17 hrs.

lunes, 6 de octubre de 2008

Poquita fe 2008


Martes 7 de octubre 16 horas en la inauguración del Poquita fe 2008,
La perla suelta, su reencuentro en la Sala Ercilla.
Los esperamos.

martes, 30 de septiembre de 2008

de moda la perla


Domingo 5 de octubre
18:30 horas, Galpón 9 Chucre Manzur.
Los esperamos.

domingo, 27 de julio de 2008

BENDITO SEAS, FONDO DEL LIBRO


FICHA UNICA DE EVALUACION
Ejecutor Principal
13687334-2 / PAULA ANDREA ILABACA
Resúmen de la Evaluación
No Seleccionado
Título
LA PERLA SUELTA o la frontera poética
Folio
2CL13101-2008-70094
Fondo
Fondo del Libro
Línea
Beca de Creación Literaria
Area
Creación Literaria
Modalidad
Proyecto Escritural
Submodalidad
No considera
Género
Poesía
Subgénero
No considera
Categoría
Escritores Profesionales
Financiamiento
Nacional
1/6
$ 4.000.000
$ 0
$ 0
$ 0
$ 4.000.000
TOTAL SOLICITADO:
$ 4.000.000



Aportes Propios
Otros Aportes
Total Aportes



$ 0
$ 0
$ 0
TOTAL RECURSOS DEL PROYECTO:
$ 4.000.000
Admisibilidad
Resolución
Admisible
Observaciones de Admisibilidad
Sin Observaciones

Evaluación Técnica
Criterio
Ponderación
Puntaje
Currículo e idoneidad del postulante
15%
80,00
Total
15%
12,00
Fundamento de la Evaluación Técnica
Evaluación Cualitativa
Criterio
Ponderación
Puntaje
Calidad de la propuesta
70%
80,00
Relevancia
15%
80,00
Total
85%
68,00
Total Evaluaciones
100%
80,00
Fundamento de la Evaluación Cualitativa
Hablante lírica que instala con su propuesta literaria. Lo femenino como un ser rebelde, hedonista e independiente. Cuando macere otras experiencias vitales en su escritura será, sin duda, un poeta de proyecciones insospechadas.
Selección
Resolución
Monto Solicitado
Descuento
Monto Final
No Seleccionado
4.000.000
0,00
0
Fundamentación
“En virtud del procedimiento establecido para este concurso público, el Consejo Nacional del Libro y la Lectura, constituido como Jurado y conforme a sus facultades legales y reglamentarias, resolvió no seleccionar su proyecto, considerando los recursos disponibles para esta convocatoria y los criterios de evaluación previamente señalados en las Bases de Concurso”.


***************************


Celebro que no me hayan dado este dinero con el que iba a pagar un par de deudas y ropa y frivolidades.

Celebro estar picadísima, enojada, iracunda porque gente que no se lo merece, y que está al alero del poder, gente que con el labio partido anda diciendo que su escritura es marginal, mientras pasea por el mundo latas de teorías infames y pasadas de moda, se ha ganado este fondo.


Celebro estar aquí, escribiendo, unos metros más allá o más acá de donde escribí mi perla suelta.


Celebro haber andado por ahí con un femenino "como un ser rebelde, hedonista e independiente".


Celebro que aún no haya macerado otras experiencias vitales en mi escritura (sic).


Celebro que aún no sea una poeta de proyecciones insospechadas, porque, dios mío, no quiero ser poeta, si no una artista, una voz integral, un registro que sobrepase todas las mierdas que se validan y sustentan actualmente como escrituras jóvenes.


Celebro las voces con las que me emparento, que supieron hacer un proyecto que engañó a estos juradillos y ganaron esta plata podrida.


Celebro mi enojo, mi colon, mi rabia.


Celebro que no dejaré de escribir.


Celebro este día, así como he celebrado tantos otros.


jueves, 12 de junio de 2008

música



TALLER DE MÚSICA
la deconstrucción de la rima

Sábados de Julio a Diciembre

19:30 a 21:30

Interesadas e interesados escribir a: paulailabacanunez@gmail.com


Los esperamos!


Cupos limitados.

domingo, 6 de abril de 2008

more than this


Hoy vi Lost in translation, por segunda vez. Día domingo, temprano en la mañana, programas pagados en la tv digital, completamente despierta como para seguir durmiendo. Así es que decidí verla. Entonces me empecé a aburrir. Y luego me sentí interesada, sobre todo en observar esos detalles que no vi la primera vez. Me encantó. Me sentí un poco ahí también, ese maldito cliché de verse en la pantalla. Me sobrecogí, por ejemplo, con Charlotte hablando por teléfono y diciendo: "hoy estuve en un templo budista, y ¿podrías creer que no sentí nada? Mi marido usa productos para el cabello, ni si quiera sé con quién me casé". O algo parecido. Y luego esas lágrimas que no son verdaderas lágrimas, esos sollozos que son uno solo, una sola gran carencia, una sola necesidad.

Podría decir muchas cosas, pero temo padecer de insomnio, si es que comienzo a sobrecargar a mi pobre cerebrito a estas horas de la noche. Y sólo quisiera preguntar: ¿qué le dice Bob Harris a la pequeña Charlotte, cuando se la encuentra en esa calle de Tokyo? Qué maravilloso momento con Just like honey de fondo. Qué ganas de tener ese soundtrack en mi vida, o que me digan algo que me emocione de esa manera. Sólo eso puedo escribir. Y dejo la pregunta, por si alguien quiere contestar.
***
(Quise colocar la fotografía en la que se ve Charlotte con los ojos llorosos mientras Harris le dice lo que le dice al oído. Pero me gusta más esta, sobre todo porque Mr. Harris se ve tan alto y ella tan pequeña. Me gusta Scarlett Johansson en este papel , así como también me gusta Bill Murray. Porque se siente la tensión del deseo, pero se nota que es imposible. Porque él la hace reír. Y porque de pronto me recordaban ambos a la pareja de Lolita, pero sin esa perversidad, sin esa desfachatez).


martes, 25 de marzo de 2008

din


Hoy estoy muy triste. Ocurrió algo desastroso para mí. Así es que retomé la terapia de salir a caminar sin rumbo por el centro de Santiago, pensando que quizás todo el smog de la ciudad me llenaría los pulmones y que el solcito apestoso de marzo como sudadera para mis conflictos. Como siempre que me ataca la pena, pensé: el pelo, fuera. La misma melena que hasta hace unos días me parecía tan chic, tan linda, me horrorizaba cuando miraba mi reflejo en el metro. Así es que partí a comprar tijeras y una tintura; dispuesta a corregir, a borrar, a teñir.
Mi hermana Daniella trabaja en un Jardín Infantil como Educadora, y este jardín queda al frente de esta tiendita donde venden cosas de peluqueros; de hecho, ella misma me dio el dato de las tinturas. Entonces, decidí pasar a verla, quizás para decirle que estaba triste, quizás para sentir algo del calor de la familia y de paso comprar cosas para mi cambio. Le llevé unos pasteles y un jugo, la llamé y me dijo que entrara a conocer a sus alumnos. Me encontré en una sala amplia, de techo muy alto, con unas cuatro mesitas llenas de enanos y enanas de unos tres o cuatro años, que me observaron un buen rato cuando Daniella les dijo: niños, ella es mi hermana Paula. Yo sólo les dije: hola niños, ¿cómo están? Y ellos petrificados. Habrán visto algún parecido, quizás. Habrán pensado: llegó una nueva tía de jeans y zapatillas naranjas, qué haremos. La cosa es que ella llamó a su regalón, Franco, para que me saludara y el niñito me ignoró! Y me reí de eso. Y me levantó el ánimo.
De a poco, los enanos empezaron a ponerse de pie, a moverse, y de pronto, mientras conversaba con las ayudantes de mi hermana, uno de los niños en cámara lenta, le apretó las manos a otro, que andaba con una camisa-babero y él, también en cámara lenta, sacó el medio chillido de su garganta. Todos se conmocionaron, pero en cámara lenta también. Y mi hermana, más rápida que el caos a punto de formarse, lo tomó y lo abrazó, algo le dijo al oido, y el enano se calló. Luego él le estiró la mano que le habían apretado, y ella le dio un beso, con tanta ternura, con tanta entrega, que me emocionó. Lo divertido vino después, cuando se armó una filita improvisada de niños y niñas que querían ganar un beso de la tía. Y ella los besaba a todos, y todos la querían tanto. Algunos se aprovecharon del momento y de paso me abrazaban a la altura de las rodillas, porque hasta ahí no más llegaban. Y yo me sentí más feliz. Y sentí que debía seguir, que no tenía que superarme el dolor. Y repartí también algunos besos, y me reía con Franco, que se acercó a saludarme.
Hace poco me llamó mi hermana, para decirme que había olvidado los pasteles en el refrigerador del Jardín. Y de paso me dijo que Franco no me había querido saludar porque le dio werwensa. Yo la quiero a mi hermana. Es una bella mujer, una mujer excelente. El punto es que a veces peleamos mucho, pero yo creo que es cosa de hermanas. De hermanas regalonas. De hermanas que se pelean en secreto el amor de nuestros papás. Leseras de niñas, pienso yo.
***
(La fotografía fue tomada por mí este verano, en la parcela de papá. Estaba tranquila la Din ese día. Porque hay días que se pone rabiosa, y con la Cata le decimos que es porque come mucha carne. Me gusta su mirada media turnia, sus hoyuelos, y unas pocas pecas. Me gusta su cara risueña que me recuerda la foto del día que hizo su primera comunión, donde se reía con los ojos, y parecía que tenía metido a don sata en el cuerpo, por la cara de mala que le puso al fotógrafo. Te quero Din. Ojalá leas esto.)

sábado, 8 de marzo de 2008

material girl


Retomo mi blog con mayúsculas. Hoy estoy feliz. Se acabó la minúscula y la pobre paula.
Les quiero contar que hoy, haciendo aseo en mi compu, encontré una entrevista que me envió una persona que publica este tipo de artículos, que no lo son, antecedidos de una palabrería aburrida y zalamera acerca del escritor que está siento entrevistado, en la página Letras s5. Esta persona una vez me pidió que le contestara esta entrevista, que yo, en su momento, contesté y me entretuve haciéndolo, pero que después de pura mala y antipática, nunca le entregué. Así es que esta entrada va dedicada al cerebro de Santa Rosa 57. Agrego que quité las preguntas aburridas y que al leerlas me dio un poco de risa, una risa un tanto burlona.
Quisiera agregar, además, qué material me siento cuando me llegan correos de gentes que ni me saludan ni tampoco les parezco simpática y que luego quieren mi firma y mi rut para algún proyecto de poesía o revista. A todos ellos, aquí les va:
Me preguntó: ¿Cómo llegaste a la poesía? Y yo respondí:

Era muy niña. Y un día, de vuelta del colegio, caminando por el barrio junto a mi amiga Claudia Mera, pintora, quien hizo para mí la portada de “Completa” (Contrabando del bando en contra, 2003), entremedio de los niños en bicicleta y las mamás conversando, y con una mano de visera, ya que la puesta de sol nos daba en los ojos, me contó que escribía poemas de amor. Ella estaba en octavo básico y yo en séptimo. Y lo encontré maravilloso. Abrió su mochila, me mostró su agenda. Me leyó un poema. Desde ese día escribí y escribí, sin parar más. Principalmente porque no sabía otra forma de comunicarme. No salía. No iba a fiestas. Tenía la pieza, con la ventana del segundo piso mirando a los pasajes de la barriá, llena de muñecas. Mis compañeras de curso fumaban, atracaban, se vestían como grandes. Yo escribía y escribía. Y ese era mi mundo, mi universo, mi intimidad. Agendas, Diarios de Vida, cuadernos escritos con lápiz de mina, borrosos, ingenuos; y con el tiempo malévolos, con lápiz tinta color rojo, extraños y llenos del hermoso horror que significó para mí el encuentro con el Arte, el encuentro con la Literatura que estudié en la Universidad, canónica, casta, bella, antigua y medieval, sumada a la Literatura ruda, preciosa, cristalizada, marginal y de la diferencia que nos enseñó Sergio Parra en el memorable taller de Balmaceda 1215 en el año 99; en fin, todo eso quedó escrito en los cuadernos, en los Diarios que luego destruí cuando una vez un intruso los interceptó para leerse a sí mismo. Y en ese horror de saber acerca de lo terrible y piadosos que son los textos, y qué es la escritura, por ese mismo conducto llegué a la poesía y en ese espacio me instalé.

Me preguntó: ¿Qué ha significado para ti la Poesía? Y yo respondí:

La poesía me ha significado la vida. Cuando era más joven y me vestía de negro y usaba el pelo corto y pieles y terciopelo, escuchaba de los poetas mayores que la poesía era vida. Y me reía un poco, entre incrédula y maligna, porque para mí era un estilo de vida, una forma de expresión, una manera de hablar, de descubrirse en la calle recogiendo papeles arrugados, de ir al Cine Normandie, de vivir todos esos clichés, y con un soundtrack que mezclaba a Morrissey, Portishead, The Cure, entre tantos otros. Con el tiempo la poesía fueron las performances hechas a dúo con mi otro corazón, Héctor Hernández Montecinos, mi hermano gemelo. Con el tiempo significó publicar libros, ir a talleres, comenzar a reflexionar. Luego fue la teoría, la crítica: Roland Barthes, Georges Bataille, Deleuze y Guattari, Diamela Eltit, Nelly Richard. Y en un momento misterioso, fue la vida. En un instante comprendí que era una forma de vivir. Una manera de comunicarme con los demás, una instancia de lectura, una forma de sentir el latido de mi propio corazón; un cómo me muevo en el mundo, cómo hablo, cómo enseño. Y ahí me asusté. No quería caer en el lugar común. Pero me sobrepasó. La poesía no significa ya, simplemente es. No la encuentro solo en los libros, la veo en la calle, en la miseria, en la belleza, en la maldad… ¿viste que es inevitable que suene a cliché?

Me preguntó: ¿Para quién escribes? Y yo respondí:

Para mí misma. Para las preguntas que aún no me he terminado de responder y que me acobarda preguntar. Cuando escribo soy muy egoísta, es como si estuviera consolándome o animándome constantemente a través de voces, de personajes, de imaginarios que se me vienen de pronto en lugares insólitos como las micros, el metro, un vistazo a un callejón, a una ventana por la noche. Y fantaseo mucho con el lector o lectora ideal, que no es otro lector o lectora al que no le gusta la poesía, pero que sí le gustan mis textos. Y que cree que no son poemas. Eso me encantaría que pasara. Como una vez dijo una lectora norteamericana: yo no leo poesía, pero sí leo a Anne Sexton. Mi deseo más profundo es que alguien dijera eso de mí.

Me preguntó: ¿Cómo es tu proceso escritural? ¿Cómo trabajas hasta concretar un poema? Y yo respondí:

Simplemente escribo. Y escribo y escribo. Cuando era más joven, era atroz. Pesadillas, crisis de pánico, sonambulismo, ojeras; el proceso de creación llevado a sus últimas consecuencias, las peores. Las más malditas. Nunca me lo he explicado. No sé si tuvo que ver lo que leía en ese tiempo, como Anne Sexton, Sylvia Plath, que me marcaron muchísimo, no lo sé muy bien. Pero era muy doloroso. Con el tiempo aprendí que era un oficio más. Al decir del CADA, todos los hombres son artistas. O como dijo una vez Héctor Hernández Montecinos frente a mis alumnos de primero medio de un colegio donde una vez trabajé, que lo escuchaban arrobados: un señor se levanta a las seis de la mañana, se viste de blanco, hace pan, pasteles, empanadas; y yo escribo. Así de puro y simple. Yo trabajo y trabajo los textos. Pero podría haber hecho otra cosa, como cuando una vez un amor que tuve me dijo: si tu padre hubiera sido más permisivo, hubieras sido bailarina. Pero me tocó un padre omnipotente. Me tocó la ley y la norma puertas adentro. Y yo, por no transgredirlo, estuve mucho tiempo encerrada. Y por eso escribí. Y por eso soy rigurosa y exigente conmigo misma y con mis textos. No descanso hasta que encuentro la música, la cadencia y el ritmo. Hasta que el texto coagula y se derrama una y otra vez en un gesto indescifrable; en una imagen, una sílaba o un sonido.


Me preguntó: ¿Cuál es para ti el gran libro olvidado de la poesía chilena? Y yo respondí:

Poemas árticos de Huidobro.


Me preguntó: ¿Cuáles son los 10 libros que recomiendas leer? Y yo respondí:

Lumpérica de Diamela Eltit, ¿una novela? ¿Un ensayo? ¿Un arte poética? ¿El guión de una película? Historia del ojo, de Georges Bataille. Aterrador, sublime, anestesiante, qué más. Purgatorio, de Raúl Zurita, los versos, el corazón de Raúl. Sayal de pieles, de Carmen Berenguer, el despliegue de la sílaba y un barroco bellamente sintético, rabioso. Roland Barthes por Roland Barthes, porque lo leí con tanto amor y admiración y fue uno de los libros de los que con más tristeza me despedí cuando dejé la bienamada biblioteca de la PUC. Mil mesetas de Deleuze- Guattari, porque nunca termino de leerlo. Este libro se llama como el que una vez escribí, el libro blanco y mi favorito de mi escritor favorito, Héctor Hernández Montecinos. Mi hermano Arthur, de Isabelle Rimbaud, porque ahí descubrí al hombre y dejé de lado al niño terrible. La metamorfosis, de Franz Kafka, porque cuando trabajé como profesora me maravilló el diálogo que, a partir de la lectura de este texto, se formó con mis alumnos colegiales. Y tantos otros que quisiera y no alcanzo a nombrar.

Me preguntó: ¿Qué te escandaliza? Y yo respondí:

La injusticia. En su más mínima expresión. Me hace explotar y olvidar que debo mantener la calma. También me escandalizan las personas que les gusta escandalizar. Las encuentro un poco ridículas.

Me preguntó: Y por último ¿A qué le tienes miedo? Y yo respondí:

A quedar ciega. O no poder mover el brazo, dejar de escribir. O despertarme un día y ser una persona ordinaria, que no tiene un motor en su vida, que va de compras, que trabaja, gasta, invierte; que tiene hijos o no los tiene, que tiene un perro o un gato y no sabe por qué lo hace. A la inercia. A convertirme en alguien pusilánime. A dejar de hacer. A quedarme repentinamente sin ideas. A embrutecerme. A quedarme sola, absolutamente. Y no tener con quién compartir secretos.
***
(Elegí la fotografía por el título. Fue tomada en Berlin por mi amigo hh. Nos reíamos tanto ese día. Me gusta mi pose, mi bufanda verde de lana chilota, mis lentes de sol en un día brillante de frío. Me gusta sentirme material y hacerme de rogar. Me gustaría que la Cata, mi prima, se riera leyendo esto y dijera: sí, ¡ella es la persona con el ego más terrible que conozco! Un beso para mi Cata. Y quiero decirle, Cata, no soy mala. No me tengas miedo, jajaja).

jueves, 24 de enero de 2008

mimi y fiona


hoy volví a ver "perversa luna de hiel". tengo claro que cada vez que la vea en medio de un zapping por tv cable, me quedaré pegada mirándola. algo debo tener de mimi. hoy, por ejemplo, la comencé a ver cuando oscar dejaba a mimi y decía "no la dejé por una mujer, la dejé por todas ellas". a oscar no lo entiendo. a mimi la entiendo perfectamente. la encuentro bella y loca. yo creo que bailo como bailo por la histeria que comparto con ella y porque debe haber quedado en mi subconsciente, desde la primera vez que vi esta película, ese baile de año nuevo, esos guantes de terciopelo azul oscuro. es como si mimi dijera: me los voy a comer a todos, pero luego no se queda con ninguno. y algo tengo también de fiona. la frialdad y la maldad. la elegancia en la superficie, pero bajo eso, toda una loba. algo como la suelta y la perla. algo por el estilo.
volví a emocionarme cuando dan las doce en plena fiesta de happy new year, y mimi se acerca a oscar y le dice "por los días felices" y él le responde lo mismo. y lo besa en la boca. esa escena me impacta, me hunde. es tan honesta y perversa, tan dulce como la miel.
***
(elegí la fotografía porque mimi aparece sin uno de los guantes,
el que se saca en un momento misterioso.
el punctum está en esa mano, ese brazo sin funda, sin protección.
me gusta, además, como se miran.
y porque en ese momento la banda toca "slave to love" de bryan ferry.
puro sarcasmo.)

viernes, 21 de diciembre de 2007

recuerdos de alemania


de vuelta en chile, hace más de un mes. envuelta en esta ciudad que amo. fui a europa. fui a una parte de europa. y me quedo con chile, absolutamente. es cierto que allá es todo tan organizado. es cierto que da gusto caminar y caminar, con una luminosidad distinta, con tardes que parecen mañanas y viceversa. y ese mismo trastorno climático, me hizo repetir situaciones de este año bestial que está terminando ya. y cuando se me revolvían las luces, los atardeceres a las cinco de la tarde, el frío horrible tipo agosto que se sufre en este lado del planeta, de verdad se me venía el fantasma de lo vivido acá. pero luego pensaba en chile, en santiago cubierto de smog y con su sol de noviembre y volvía. volvía a sentir que ya había pasado, que ahora debía recomenzar.
el objetivo de mi viaje se cumplió. las performances en berlín, leipzig y hamburg me dejaron satisfecha. y por otra parte, el viaje dejó una huella profunda en mí, en mi manera de ver las cosas cotidianas. no me separé un segundo de chile. varios de mis amigos me pidieron que me desconectara de santiago, de la patria, pero no pude. sin embargo este no poder, fue consciente y voluntario, porque así lo quise. me sentí más unida a chile que nunca. y eso que había temido no querer regresar. y eso que me fui con un pie en el umbral de mi enfermedad del ánimo, esa que no me deja y persiste con su sombra en los rincones de mí misma.
fue tan bello el viaje. junto a héctor caminamos mucho, conversamos, nos reímos tanto. éramos los dos pelusas chilenos, de la misma manera que nos comportábamos cuando recién lo conocí. este viaje nos acercó mucho más. incluso podría decir que superamos cualquier amistad que se cuenta con años y meses y días. podría incluso decir que desde este viaje nuestra amistad ya no es la misma, es puro amor. nunca me dejó sola. yo tampoco lo dejé a él. y no fue porque no había nadie más con quien salir o juntarse, ésa también fue una desición. comiendo pasteles por la calle, hablando a puros garabatos y riéndonos hasta pensar que estábamos tan felices, tan bien juntos. o cuando discutíamos por algo tonto, cuando comprábamos cosas juntos, conversando en el tren desde hamburg a heidelberg, durmiendo juntos en heidelberg, viendo películas soft porn, bueno, más porn que soft, por la tv abierta, puras imágenes, y de soundtrack los doblajes al alemán. en ese momento era cuando más me reía de la misoginia de héctor, o comentábamos las poses, los gemidos, los cuerpos europeos. o cuando nos desorientamos, según héctor, porque yo me sentía perdida, en hamburg y caminábamos sin rumbo hacia el mar luego hacia el centro y ya no dábamos más de cansancio. o cuando la noche en hamburg nos llevó de bar en bar, pasando por el de nuestra amiga la trans, que en su wurlitzer tenía a myriam hernández y con héctor cantábamos el hombre que yo amo, pasando por la vieja zorra de los golpeaditos de vodka con jugo seco a un euro, hasta terminar en un bar tipo disco bailando the cardigans y the breeders junto a nuestro anfitrión, paul hoffman, el único alemán que se atrevió con nosotros. o cuando en un atardecer en heidelberg vimos la ceremonia de unos niños que caminaban con unas lamparitas de papel con una vela dentro. y cantaban canciones que no entendíamos, pero también fuimos parte de esos niños, porque quizás éramos nosotros mismos.
me siento mejor ya. ya no estoy en la enfermedad. me traje bellos recuerdos de lalo barrubia cantando en su performance, de jessica freudenthal con sus poemas chinescos, de paúl puma con su pato donald con sida, de rike bolte caminando furibunda por leipzig después de discutir con timo, con el cabello rojo hirviendo de rabia, del mismo timo berger tomando fotografías y diciéndo che loco, a la usanza argentina, de angelica freitas leyendo dulcemente su poema rilke shake, de ricardo domeneck cuando me preguntó si tenía novio y le dije que sí, de carsten con su té con sabor a frutos del bosque, del busesito hippie, del castillo en postdam, de los cisnes, de una niña caminando junto a su padre por la calle y con una hoja gigante de un árbol alemán en pleno otoño...
beautiful memories. sólo eso se me ocurre, sólo eso podría decir. o quizás agregar la alegría que sentí cuando pisamos tierra chilena, porque los vería a todos mis amigos, porque felipe me estaba esperando, porque con mi familia nos mandábamos mails hermosos, porque me extrañaba mi hermana, porque acá en santiago se pasa mejor.
***
(elegí la fotografía de la dietrich porque así me sentí cuando regresé.
liberada. bella.
pero aún con un hálito de fatalidad, que nunca falta, que siempre sobra para la diva dramática que llevo dentro, esa que de pronto aparece, pero que no soy yo.
el punctum está en su mano enguantada, la misma que tomé de referencia para mi performance en berlin, con los guantes negros enfundando los brazos, con el corsé morado, del mismo color con el que desde acá partió mi corazón ).
***
fotografías de germany en: http://www.flickr.com/photos/poses

viernes, 19 de octubre de 2007

germany


me invitaron. me voy. voy con mi querido héctor. qué afortunados. en dos semanas más estaré leyendo en berlín. insólito. me siento mejor. insólito. quiero hacer una fiesta de despedida y se llamará: good bye santiago, hello berlín!
inscríbanse.
visiten el blog: http://www.latinale.de/
les cuento qué otras cosas ocurrirán allá:
Berlín 27.10.2007

Taller de traducción
Lugar: Lateinamerika-Institut der Freien Universität zu Berlin


Colonia 30.10.2007, 19:30 h


El paso de Hölderlin por Los Andes

Lectura: Miguel Ildefonso, Andrea Cote Botero, Damián Ríos
Performances: Lalo Barbulla y Héctor Hernández Montecinos
Moderación: Rike Bolte y Timo Berger

Hölderlin avanza a trompicones por Los Andes en la búsqueda de nuevas mitologías... ¿Por qué no llamar también a María, en los vestigios de las huellas que ha dejado la violencia en Colombia, y así permitir que el texto se vuelvo cuerpo y el cuerpo texto?
La poesía más reciente de Ecuador, Colombia, Brasil, Chile o Argentina da cuenta de lo olvidado y lo visualiza, pone su mirada en lo grotesco, en las contraimágenes, valiéndose incluso de recursos formales que entroncan con la tradición medieval.
En la búsqueda de los intersticios, de lo híbrido, de la topografía latinoamericana, del orden genérico, de las literaturas generacionales se llega a expresiones queer, a manifestaciones clásicas, a la rutina hecha añicos, a versos que suenan, en los que rabia el limo neobarroco.
Las traducciones simultáneas estarán a cargo de los poetas Adrian Kasnitz y Achim Wagner.
Lugar: Literaturhaus de Colonia, Schönhauser Str. 8, 50698 Colonia
Entrada: € 7 / 5 / 4
Tel. 0221 / 99 55 58 – 0


Berlín 01.11. 2007, 19:00 h

Poesía-añicos y sonidos híbridos

Lectura: Amaranta Caballero Prado, Jessica Freudenthal, Miguel Ildefonso, Damián Ríos
Performances: Lalo Barrubia y Héctor Hernández Montecinos
Moderación: Jenny Haase (HU Berlín)

¿Realismo sucio o limo neobarroco? ¿Elegías para disfrutar comiendo palomitas o más bien conversaciones con José María Arguedas? ¿Qué es lo que caracteriza a la literatura de América Latina después de su vanguardia histórica y del boom? La nueva poesía de Argentina, Bolivia, Chile, Perú y Uruguay analiza los lugares híbridos de la topografía latinoamericana, del orden genérico, de las literaturas generacionales; y logra expresiones textuales que adquieren ya sea formas inesperadas o tradicionales, componiendo en verso lo que la cotidianeidad ha desfigurado. Los poemas hablarán pues de la periferia del Río de la Plata, de las alturas vaporosas de los Andes o de las metrópolis vibrantes del Brasil. Poesía-añicos y sonidos híbridos en Berlín.


Poesía hecha añicos por unir, en Berlín.
Lugar: Instituto Cervantes, Rosenstr. 18-19, 10178 Berlín
Entrada: € 5 / 3
Reservas: 030 / 25 76 18 -34



Berlín 02.11. 2007, 19:00 h

Lengua de puma y resonancias marianas

Lectura: Carlito Azevedo, Andrea Cote Botero, Angélica Freitas, Paúl Puma
Performances: Paula Ilabaca y Washington Cucurto
Moderación: Dieter Ingenschay

¿Por qué no invocar a los cronistas del desaparecido Nuevo Mundo, a Guaman Poma de Ayala o a María; por qué no cifrar el cosmos, por qué no demarcar las huellas de la violencia, y permitir que el texto se vuelva cuerpo y el cuerpo texto?
La poesía más actual de Ecuador, Colombia, Brasil, Chile o Argentina da cuenta de lo olvidado y lo visualiza, pone su mirada en lo grotesco, en las contraimágenes, valiéndose incluso de recursos formales que entroncan con la tradición medieval.
Mientras que en el Río de la Plata la copla medieval se fusiona con el slang del crisol de razas, en Santiago de Chile se multiplican versos hipnóticos con referencias mitológicas y musicales. Lenguas latinoamericanas, de visita en Alemania.

Lugar: Instituto Cervantes, Rosenstr. 18-19,10178 Berlín
Entrada: € 5 / 3
Reservas: Tel. 030 / 25 76 18 -26


Potsdam 03.11.2007, 20:00 h

Poesía-añicos y sonidos híbridos

Lectura: Carlito Azevedo, Amaranta Caballero Prado, Jessica Freudenthal Ovando, Miguel Ildefonso, Damián Ríos
Performances: Lalo Barrubia
Moderación: Julian Drews (Literaturnacht e.V.)


¿Realismo sucio o limo neobarroco? ¿Elegías para disfrutar comiendo palomitas o más bien conversaciones con José María Arguedas? ¿Qué es lo que caracteriza a la literatura de América Latina después de su vanguardia histórica y del boom? La nueva poesía de Argentina, Bolivia, Chile, Perú y Uruguay analiza los lugares híbridos de la topografía latinoamericana, del orden genérico, de las literaturas generacionales; y logra expresiones textuales que adquieren ya sea formas inesperadas o tradicionales, componiendo en verso lo que la cotidianeidad ha desfigurado. Los poemas hablarán pues de la periferia del Río de la Plata, de las alturas vaporosas de los Andes o de las metrópolis vibrantes del Brasil. Poesía-añicos y sonidos híbridos en Berlín.

Lugar: KuZe - studentisches Kulturzentrum PotsdamHermann-Elflein-Straße 10, 14467 Potsdam
Entrada: € 3
Contacto: Tel. 0177/ 5574857



Berlín 03.11.2007, 22:30 h

La Regla-Party
Lugar : Schiff MS Hoppetosse, Eichenstr. 4, Berlín-Treptow
Entrada: € 6



Leipzig 05.11.2007, 20:00 h

Lengua de puma y resonancias marianas

Lectura: Angélica Freitas, Héctor Hernández Montecinos, Paúl Puma
Performances: Paula Ilabaca y Washington Cucurto
Moderación: Carsten Sinner (IALT, Universität Leipzig)

¿Por qué no invocar a los cronistas del desaparecido Nuevo Mundo, a Guaman Poma de Ayala o a María; por qué no cifrar el cosmos, por qué no demarcar las huellas de la violencia, y permitir que el texto se vuelva cuerpo y el cuerpo texto?
La poesía más actual de Ecuador, Colombia, Brasil, Chile o Argentina da cuenta de lo olvidado y lo visualiza, pone su mirada en lo grotesco, en las contraimágenes, valiéndose incluso de recursos formales que entroncan con la tradición medieval.
Mientras que en el Río de la Plata la copla medieval se fusiona con el slang del crisol de razas, en Santiago de Chile se multiplican versos hipnóticos con referencias mitológicas y musicales. Lenguas latinoamericanas, de visita en Alemania.

Lugar: Haus des Buches - Literaturhaus Leipzig, Gerichtsweg 28, 04103 Leipzig
Entrada libre


Leipzig 6.11.2007


Taller de escritura con estudiantes del Deutschen Literaturinstituts e invitados de la Latinale

Lugar: Deutsches Literaturinstitut Leipzig
Número de participantes limitado



Berlín 06.11.2007, 19:00 h

Instrucción de lavado y palimpsesto

Un coloquio poético con invitados de la Latinale 2007

Amaranta Caballero Prado, Ricardo Domeneck, Héctor Hernández Montecinos
Moderación: Karen Genschow (Suhrkamp-Verlag, Frankfurt am Main)

En la ciudad de Santiago ahogada por el smog un poeta underground concibe una Instrucción de lavado para remover las manchas que deja la vida; una poeta colombiana demarca las huellas que deja la violencia en su país; un poco más hacia el norte, una voz explora la frontera entre México y EEUU; un poeta brasileño emigrado a Berlín deja que sus versos se toquen, se separen, se interioricen y se dirige hacia la búsqueda de una utopía de una lengua impura. Cuatro ejemplos de poesía latinoamericana contemporánea. ¿Qué los une y qué los separa? ¿Qué modelos rechazan los nuevos poetas, qué tradiciones recuperan, donde reescriben las viejas odas? ¿Cómo han influido los nuevos medios como el internet, cómo han acelerado el intercambio poético en Latioamérica y han llevado a la creación de nuevas expresiones textuales transnacionales? ¿Cómo se integra lo que tiene que decir la poesía latinoamerciana en el difuso sonido de la globalización?
Lugar: Ibero-Amerikanisches Institut PK, Potsdamer Str. 37, 10785 Berlín
Entrada libre

Hamburgo 07.11.2007 , 20:00 h

Lengua de puma y resonancias marianas

Lectura: Fabián Casas, Angélica Freitas, Paúl Puma
Performances: Paula Ilabaca y Washington Cucurto
Moderación: Paul Hofmann

¿Qué es lo que caracteriza a la literatura en América Latina después de su vanguardia histórica y del boom? ¿Cómo se comporta la literatura latinoamericana en el tiempo de los blogs? Quién escribe versos en Tijuana, por ejemplo, para inmediatamente después enviarlos a Río de Janeiro? ¿Cómo trabajan pequeñas editoriales que luchan por seguir publicando rarezas poéticas en Bahía Blanca, por ejemplo, poco antes de la Patagonia?
Ha llegado el momento: El Festival de Poesía Latinoamericano Móvil, fundado en Berlín bajo la inspiración de los festivales poéticos que se multiplican velozmente en el continente latinoamericano, en donde retumban y suenan versos maratónicamente y con gran euforia, viene al fina a Hamburgo. Tras visitar las ciudades de Colonia, Berlín, Potsdam y Leipzig se presentarán aquí las voces innovadoras de una nueva generación de poetas, que se consagran al realismo sucio, al limo neobarroco, al slam elegíaco o al collage-palimpsesto. Ejes principales de la Latinale 2007 son la poesía perfomativa y Los Andes. Una turbulenta camioneta, el autobús latinoamericano por excelencia - llamado colectivo, micro, bondi, guagua o camello – llevará a los poetas a sus destinos.

Lugar: Kulturhaus 73, Schulterblatt 73, 20357 Hamburgo
Teléfono: 040 / 413 591 56
Entrada: € 5

martes, 9 de octubre de 2007

papi




You do not do, you do not do

Any more, black shoe

In which I have lived like a foot

For thirty years, poor and white,

Barely daring to breathe or Achoo.

Sylvia Plath. Daddy.


nadie nunca sabrá todo lo que lo quiero, todo lo que lo admiro, todo lo que le temo, cuánto lo respeto, lo contradigo y lo defiendo. nadie podría imaginarse siquiera cómo he dibujado mi vida a pulso para que él me quiera de vuelta más de lo que ya me quiere. porque soy su hija. porque soy su hija he heredado su rigor en mis células. y porque soy su hija me he rebelado al poder, a la institución. sin mi padre, no hubiera escrito. eso ya lo sé. de eso no se habla. porque sin mi padre nunca hubiera levantado la cabeza. nunca hubiera cruzado mi propio umbral o límite. nunca hubiera podido siquiera balbucear una palabra de desaliento o desesperación. y nunca hubiera conocido el amor así como lo he conocido, pues gracias a él me he enamorado profundamente, gracias a sus retos, sus prohibiciones y sus desarreglos me he entregado a lo imposible, con una terca disposición, con una tozudez sin réplicas.

una vez, de niña, pisé a un perro. por la calle donde vivíamos caminábamos hacia la panadería. era verano. el perro me quiso morder. yo me encaramé a su pierna. mi padre me levantó en brazos y me salvó. desde ese día fue mi héroe. ya lo era por su profesión, porque era policía, porque sabía de huellas digitales, porque era distinto al resto de los padres que conocía. era serio. daba miedo. era regio. recuerdo cuando lo acompañaba al cuartel de la policía. sin ser soberbio, a nadie le bajaba la mirada. nunca lo vi ser condescendiente con un superior. siempre miraba a los ojos. les sonreía con desapego, casi por obligación. sentaba en su mesa a los conductores que tenía. no discriminaba por su grado o rango. no le conocí amigos, sólo compañeros de trabajo. con los años, no se sabía su inclinación política. era todo un misterio. trabajaba y estudiaba sin cesar. era terco. cuando decía que no, era no. sin dar explicaciones.

en mi adolescencia tardía recuerdo haber llorado de impotencia porque no me dejaba comprender sus negativas. recuerdo el día después de que me habían pateado, cuando él me llamó a la mesa, me hizo sentar frente suyo y dijo: tú no tendrás nada de mí si no dejas a niño. ese niño, como él decía, con tanto desparpajo, con tanto poder, era el pololo de turno. yo quedé iracunda, confusa. cómo sabía que él no era para mí? cómo intuyó que la noche anterior, entre idas y venidas, gritos por los pasajes cercanos a la plaza italia, me habían dejado llorando sola en la calle tomando una micro al amanecer? cómo lo supo? recordé esa típica película de los diez mandamientos en la que decían algo como: todo padre sabe cuando su hija comienza a dormir con otro hombre. él lo sabía. no sé cómo. nunca se lo he preguntado, me ha faltado el valor.

cinco días después de su cumpleaños quiero decirle, quisiera decirle a mi padre, you do not do, you do not do, con la misma música que sentí la primera vez que leí el texto de sylvia plath o mejor; quisiera escribirle poemas hermosos, canciones desintegradas por todo lo que sé de él, por cómo he aprendido a conocerlo de las formas más extrañas y complejas. como por ejemplo, cuando en una clase de criminalística sentí que lo entendía, que comprendía por fin a mis veintisiete años su manera de ser. o una vez que íbamos solos en su auto conversando y traté de explicarle que lo perdonaba, que lo quería, que ya sabía que él sabía lo que yo necesitaba, pero no pude. sólo lo miré, no sé qué le dije, pero creo que él entendió, entendió que somos iguales; sólo que yo soy más radical que él, más rabiosa que él, más rebelde, más caprichosa, más yo.

y eso nos hace perfectamente parecidos.




(elegí la fotografía, porque el punctum está en la boca de mi padre, quizás algo decía, o se creía un poco galán. él tenía treinta años entonces. la foto fue tomada en españa. él vivió un tiempo ahí, antes de que yo naciera. regresó a chile un 30 de mayo de 1979,

tal como dice la historia.

yo nací un 2 de junio.

me gusta decir que nací de la impresión que le produjo a mi madre

el regreso de su amor.

y también me gusta pensar que quería conocerlo,

que supiera que era una hija y no un hijo,

la primogénita, la que le iba a salir peor o mejor, todo al mismo tiempo).

martes, 25 de septiembre de 2007

debo decirlo



mi aleluya


“Either way, win or lose,
When you're born into trouble you live the blues”.

Massive attack & Terry Caller. Live with me.


yo no tengo un don. o un talento. esto es una enfermedad. yo no tengo talento. a mí me falta algo. es por eso que escribo. es por eso que escribo así. a mí me falta algo. yo tengo una carencia que expreso en este malhablar, en esta repercusión inútil de verbos que se acoplan y copulan. es esta música un ritmo? no. tiene este tono alguna significación? no. esta cadencia la escuché mientras vivía, la oí mientras rogaba o cuando andaba pidiendo por ahí. o cuando invertí los roles del abuso, cuando olvidé quién era, cuando no pude crear más.

esto es una enfermedad con la que vivo hace mucho. una enfermedad que adquirí en una pose, en una estructura que di vuelta, que aprendí de memoria. conozco todos los síntomas. conozco las dolencias. sé lo que puedo y lo que no puedo comer. sé por dónde comenzar, hacia dónde devenir; sé donde revolcarme para agarrar más, para intensificar el maltrato de este vacío, de esta renuncia, de este podridero, de esta fascinación. eso es: la fascinación de saberme enferma. la fascinación de poder manejar los dolores, los espectros que me nublan; que me hacen escribir lo que escribo, que me hacen repercutir como un corazón viejo, como un corazón que no tiene un solo hálito de amor o belleza, un solo hálito de compasión.

me miro al espejo. y es como si buscara en la basura. me ubico frente a un espejo en particular; o en todos. miro mi rostro. vestida. o en pelotas. y busco entre los escombros de mi cuerpo en ruinas. afuera, tañen en su palidez las campanas, se yerguen en mi memoria catedrales cuerpos, elogios retorcidos; y eso es cuando nadie queda, cuando sólo estoy yo. yo y mi loba. o yo y mi perra. a veces es también una yegua. la observo en estos dientes equinos, en esta sonrisa amarilla. y así sonrío. yo y esta bestia que crío desde hace unos años. yo y esta otra que no tiene por dónde dejar de padecer; esta otra que se retuerce en los latidos de versos viejos, tersos que le cayeron por fortuna en medio de una muerte; o quizás en el día en que se decidió que no sería la hija de nadie, que andaría golpeando puertas, obstruyendo las ocasiones, pidiendo y pidiendo como la única solución a esta derrota.

escribir es mi derrota. la peor opción a mi cuerpo infecto. es por eso que soy una perra, no; mejor una loba. una loba que se pierde entre la tundra, entre la palabra torcida de la suciedad. ladro aúllo un aleluya- un cariz- un azar, matices de otras perras, de otras sanguinolentas que se andan tirando por ahí. a mí me lo impusieron. las cagadas. las pateadas. a mí me dejaron hablando cosas. yo no quería escribir. a mí me obligaron esas yeguas, esas perras, esas lobas que andan diciendo y diciendo, hablando sin cesar. y fueron esas mismas bestias las que decidieron hospedarse en este cuerpo, en esta proyección de mí, de mí y mis canciones tercas.

yo no debería escribir. me enferma. me enferma más. pero es el único momento en que domino, en el que algo se me muestra dócil y bello para mi capricho. esto es un capricho. un capricho que anidé desde niña. desde que no sabía quién sería yo; desde que ni un animal se había cruzado en mi camino. y cuando los animales se cruzaron conmigo, cuando me mostraron las fierezas de sus campos, ahí lo supe. supe quién sería y hacia dónde iría. supe qué debería hacer para no dejar de crear más. supe tomar el barro desde mis patas. supe que no tenía que limpiar. supe que tenía que manchar. así nada más. manchar y manchar. errar. manchar. exhibir partes pegajosas. a veces dulces. a veces con un pegoteo de pura suciedad. y el barro. joder con el barro. sobre todo, para todo. comenzar desde el barro que me ensucia los patas traseras y la cola. ocupar ese mismo barro para algo terriblemente bello, para engendrar veneno.

y ahora que no queda nada, ahora que ando a solas a patadas por esta ciudad entonando mi aleluya, pienso en escribir, porque no tengo nada mejor que hacer que seguir desarmando este peladero, este espacio vacío que queda en mí. si no la loba se pone brava y exige; si no, puede que sane y ya no lo tendré más. este mal, este mal llamado talento o genio, esta picazón, este espanto que me hace escribir. este aleluya mío que convoco en mi propio país, en mi propio estado, para sobrevivir, para resistir, para aguantar.



(esta fotografía la robé del flicker de mi amor, jona. sé que él la tomó.
no recuerdo el instante, sé que era una fiesta, una de esas
en las que la loba se va al baño y nadie sabe más de mí.
me gusta mi mano, la mano muerta, la mano de escritora como dicen varios.
el punctum está en mi diente separado, maltrecho,
producto del bruxismo que nadie ni nada ha podido parar.
esto es así, la maldad es así, la belleza eufórica es así, pero pronto muy pronto
ya no sabré.)

domingo, 9 de septiembre de 2007

you have never been in love


La lectora minusválida
o
¿Podré leer alguna vez a Héctor Hernández Montecinos?

Asesíname. Asesíname. Tan freak tan freak tan freak y tan popular, quiero ser. Cuando viniste a mí, cerré la puerta pero abrí, asesíname asesíname. Fiesta de farsantes en la espuma social, invitame a pasar. Asesíname. Asesíname. Chico dandy, rey farsante, diferente igual, del suburbio que se escapa. Asesíname. Asesíname. Deja atrás el gris cemento, flash, neón luces del centro, seducido, cae en la trampa. Asesíname. Asesíname. tan freak, tan freak, tan freak y tan popularquiero ser, psicodélica alborada con amantes entrenados preguntándome en silencio en que ciudad estaré. Yo me quiero morir. No aguanto más estar aquí. Asesíname, asesíname. Asesíname, asesíname. Yo me quiero morir. No aguanto más estar aquí. Asesíname, asesíname. Asesíname, asesíname.

I

Estas palabras podrían ser una declaración de amor. O podrían ser el reencuentro de dos corazones viejos, manchados, arqueados, pero vivos. Mi corazón y tu corazón. Unidos en el patio de la poesía chilena. Sanguinolentos. Expuestos. Pero eso no importa demasiado. Encumbremos un volantín, salgamos a pasear. Tomemos un helado en el parque. Hagamos una performance. Yo compro los huesos esta vez. Tú trae el maquillaje. Escribamos. Vivamos. Hablemos raro. Escupámoslos. No nos gustan. Somos nosotros. Nadie más. El resto es vanidad. Sin embargo, me falta una parte de mi cuerpo. Me falta desde que me dejaste para irte a otro país. Digamos que esa parte es una mano. Digamos que con esa parte yo no te toco. O pensemos que es uno de mis ojos. Ese que no te lee. Ese que maldice. El que se inunda cada vez que te escucha decir esos poemas, esas bellas canciones que escribes desde que te conozco; o mejor digamos: balbuceos con los que construiste tu propia caverna, desde la que escribes y tocas, todo lo que no te toca.

II

La complejidad del soporte de mi lectura, de mi lectura trunca, manca, retorcida, parapléjica, tiene que ver con la cercanía hermosa y terrible que me une al autor. Es inevitable. Es problemático. Leo los poemas de Héctor, sus textos y no los veo con claridad. No puedo separar la obra del autor. Leo sus poemas y me aquejan dudas, interrogantes, me producen palpitaciones, sintomatizo, huyo, me desespero. Tengo recuerdos. Padezco el pasado. Me rondan situaciones antojadizas. Me río. Me río mucho, sobre todo de su capricho, de su forma de reproducir por escrito la experiencia. Recuerdo conversaciones, fiestas, conchazos. Me pregunto, me pregunto, me pregunto. Conozco muchos secretos sobre sus libros, no todos por supuesto, pero muchos. Conozco el porqué de muchos títulos, citas a escondidas, situaciones descritas. Es complicado para mí, entonces, el no hablar desde mi lugar, desde mi sitio como su hermana gemela, desde mi lugar como espectadora de cada una de sus nuevas amistades que aparecen por todo Chile y Latinoamérica. Amistades que he visto nacer y diluirse con el mismo impacto y la misma detonadora sorpresa. Amistades que he visto perpetuarse y a las cuales me he sumado, dichosa. Amistades que he visto desaparecer después de un trasnoche de géneros dislocados, desafortunados y erráticos. Y hablo de la amistad, pues me considero una de las amigas más antiguas de Hernández Montecinos; amiga desde sus comienzos literarios. Entonces quisiera hacer presente y recalcar mi esfuerzo y mi rigurosidad crítica hacia mi querido Héctor, a secas, simplemente, pues hemos estado juntos en las situaciones más insólitas en las que el autor desaparece y solo queda el niño tremendo y desordenado que es mi mejor amigo, mi editor y mi soporte en los múltiples devaneos personales y en relación al oficio de la escritura que todo escritor padece.

III

En “Segunda mano” (Lima, Zignos, 2007) nos encontramos frente a los hits de la poesía de Héctor Hernández Montecinos. Poemas tensos, tersos, rabiosos, conflictuados y ariscos de su primera juventud, cito: “Esto es perritud y lo sabemos Esta es la condición que nos enorgullece Este es el perraje que compartimos con los de hocico por labio y palabra” (p. 84). O cuando dice: “DEJÉ MI CIUDAD en veinte años de resistencia/ con pocos dormidores en la redonda/ y no me amaron/ yo tampoco los amé” (p. 56); así como también: “hago el contacto como la carne y su fuerza/ (p. 59). Y, el posicionamiento de su voz en el escenario nacional y, por qué no decirlo, su manera de apelar al ánimo de ese lector que lo sigue, que lo lee, que lo observa: “Tú me miras escribir y no tengo idea de lo que pasa por tu cabeza Me dices que lo que estoy haciendo es absolutamente inútil Para mí nada es nuevo Pervertir a la juventud/he allí/la misión de quien escribe”. (p. 29). Siguiendo con la idea anterior, ese lector apasionado que lee y relee la obra de Hernández Montecinos, que se busca ahí, en la anécdota, en la metáfora rabiosa y húmeda, en el no decir.

Este volumen reúne, además, los poemas más iluminados, tensos aún, pero de una belleza distinta, una belleza pacífica, letárgica: “Escribo esto entonces con la duda y la certeza/ de que no es ni esto ni aquello/ Es un sueño que se continúa escribiendo/ desde la primera noche de la humanidad”. (p. 113). O bien cuando dice: “Todo lo que no existió debe aparecer/ porque esa es la tentación de quien escribe/ crear unos ojos para dejar de ver lo ya visto” (p. 117). Esto no significa que el autor desconozca a su antepasado niño-poeta, su crecimiento voraz, o que desconozca las mil páginas (¿o más?) de escritura que en ese entonces el niño-poeta trazó, manipuló, sementó, urdió y acompasó en el principio de todos estos años. Y esto es porque nuestro autor se ha dedicado a construir, a crear, a crear y crear, a escribir hasta desaparecer. A utilizar la página en blanco como el sitio de la lucha, el espacio de la pertenencia, el tráfico, la búsqueda de lo propio; o bien como un cuerpo que se esconde y a la vez se ofrece al tatuaje, a la marca que el autor dejará en él. Cito: “lo mío es el movimiento/ ciclos de agua-sangre/ que buscan/ liberarse/ desde el metarrelato de la/ identidad/ y su/ desaparición subliminal/ en el gesto sobre el cuerpo/ en/ blanco” (p. 33). Lo cual no es otra cosa que una desaparición en la que se instala, en la que se ubica como gestor de la nueva epifanía de los cuerpos poéticos disímiles, aunque posean un soporte en común, el casi- padre, casi-hermano, casi-fratricida de la muchachada escritora guacha que este país ha tenido que soportar. Y premiar. No olvidemos que detrás de la poesía de Hernández Montecinos, a ratos rebelde, a ratos queer, a ratos insolente, hay premios y reconocimientos por parte del Estado; o mejor dicho, el Estado ha premiado esta diferencia (lo digo en relación a los diversos reconocimientos por parte del Fondo del Libro y la Lectura).

Aunar la obra de Hernández Montecinos es reunir un poco más de mil páginas de textos que transitan entre la poesía, la novela y el ensayo, sin que uno de éstos sea más importante que otro, y sin que el tránsito mencionado sea evidente y fácilmente comprensible. Es esta desazón, esta incomprensión, la que me interesa de la obra de este autor; la desazón que mantiene al lector intrigado e indefenso hasta el final de cada libro, de cada poema y de cada lectura a la que el lector, convertido en oyente, asiste. Es en el punto anterior, entonces, en el cual pienso en el libro, como objeto, en su concepción más básica y simple: como transmisor cultural. Si así fuera, ¿que tipo de cultura nos transmite Hernández Montecinos? ¿Hacia qué apunta? Y en términos ultra mínimos ¿cuál es su mensaje? ¿Quiénes son sus lectores ideales? ¿Academicistas? ¿Lectores-teóricos? ¿Podría existir y ser leído cada libro de Hernández Montecinos por todos los chilenos y, más aún y siguiendo el movimiento de su obra, lectores hispanoamericanos? Y si no fuera de esta manera ¿importaría demasiado?

La lectura de su obra, posee la inevitable dicotomía que se le presenta al lector, a la lectora: dejarse llevar por la escritura decididamente impresionante de Hernández Montecinos, o bien, intentar leer algo más en cada una de las partes del texto, de las pistas que entrega, las alusiones al campo literario chileno, sumadas a los guiños críticos y teóricos que se plantean en el libro. Su discurso amoroso decididamente andrógino, homosexual, interferido, intervenido, cito: “Te encuentro en la calle y te digo que hace años nuestro amor fue el más grande de los amores de Chile y que vivimos la mitad de ese tiempo en una juerga nocturna capital Yo te digo mi nombre y te digo todos los nombres pero tú dices no recordar mi olor a árbol (…) Digo tantas cosas y sonríes al ver cómo me desespero y me agarro la cabeza y me miras con ternura y rabia como un padre miraría a su hijo más estúpido” (p.52), los géneros invertidos, pasados por alto; el continuo traspaso del umbral, una y otra vez, cito: “Escucho voces a lo lejos no soy yo quien habla porque estoy completamente solo Y me siento en el fondo también como un muchacho herido de alegría oyendo a las gentes bramar y a la cordillera en su larga meditación Esta noche no quiero llegar a casa quiero que dure lo que dura una bomba en caer al suelo y destruirlo todo Esta noche no quiero llegar a casa quiero que dure lo que dura una ficción en volverse dudosa Esta noche no quiero llegar a casa quiero que dure lo que demora la flor de boca de dragón en desaparecer ella y al mismo tiempo hundirme yo” (p. 107); esa voz que se traspasa y se penetra a sí misma, que se busca interminablemente, que se nombra en una infinidad de vocablos hermosos y extraños.

Finalmente, el lector se encuentra de frente a esta obra, la recorre como si fuera un cuerpo, se salta las partes que no quiere mirar, que no lo seducen; partes, fragmentos que pueden ser leídos más tarde o en otra oportunidad, pues este libro no exige una lectura rígida ni convencional; el ojo del lector puede ir y venir, acabar, mirar y no mirar, saltar, pasar por alto, acabar, saltar, pasar por alto. Y ahí está el autor, omnipresente, en cada figura negra que dibuja, en cada letra, grafema, en cada trazado de su lápiz que no vemos, pero que imaginamos escribir, cito: “Te escondes porque sientes miedo Quisieras que nadie te viera Pero lo que es invisible es porque ha olvidado el recuerdo de la visibilidad O porque ha olvidado cómo se escribe Y tú no has olvidado nada de lo que vendrá Por eso mismo te escondes Y cada hora que pasa eres más tú Dime ¿qué estás viendo que tanto te aterra?” (p. 74) Surgen entonces, mis preguntas de lectora minusválida, la manca, la ciega, la que no camina ya: ¿estoy aterrada? ¿Qué es lo que acabo de ver? ¿Estoy escondida? ¿Te estoy mirando? ¿Cómo pasan las horas en tu libro? ¿Podré leerte? ¿Qué es lo que veo entre las humedades de tus textos? ¿Qué son esas capas? ¿Qué otra cosa podría estar viendo si no es a ti? Y en ese momento me respondes, cito: “A eso está llamado el poema/ a sobrevivir cuando esté en contra/ hacer de la tragedia el paraíso” (p. 117).

IV

Estoy en silencio ahora. Asesíname. Di conmigo: La vanguardia es así, mi capricho es ley. Di todo lo que no te parece, todo lo que me toca, lo que nos toca, lo que no te tocó a ti, pero a mí sí; lo que yo no he tocado, y tú sí. Lo que hemos compartido y hemos amado; lo que tú sabes, lo que yo sé. Esto es así. Te declaro mi amor. Asesíname. Chico dandy. Rey farsante. Te declaro mi amor. Asesíname. Estoy en silencio ahora. Entonces tú me dices: “No hay silencio Mucho aire No hay silencio” (p. 66).
***
(esta declaración manifiesto, fue escrita para el lanzamiento del libro "segunda mano" de mi querido héctor. fue leída ante un público precioso
el día viernes 7 de septiembre del 2007.
la fotografía data de agosto del año 2003, me atrevería a decir que un 22 o 23 de agosto, en un congreso de género en la usach.
cuando éramos más jóvenes que nunca y hacíamos cosas bellas, iguales o peores que hoy. cuando la poesía era la noche, igual que hoy. cuando brillábamos como dos estrellas pequeñas y raras, igual que hoy.
me gusta el pañuelo de héctor, su poncho capa traído de chiloé. mi sonrisa eufórica, mi abrigo verde tan famoso comprado en iquique a 500 pesos.
nuestros rostros juveniles.
siento que el tiempo no ha pasado, desde esa noche, ni un solo segundo.
porque el tiempo ha sido una mancha blanca.
porque el tiempo no ha existido entre nosotros. )